Bowlby John
(1907-1990) Psiquiatra y psicoanalista inglés
Miembro del Grupo de los Independientes, especialista en psiquiatría infantil y director de la prestigiosa Tavistock Clinic de Londres, John Bowlby fue una de las principales figuras del movimiento psicoanalítico inglés. Nacido en una familia de la gran burguesía inglesa, era nieto de un célebre periodista del Times. Después de haber sido interno desde los ocho años, fue alumno del Colegio Naval de Dartnorth, y luego estudió psicología y ciencias naturales en Cambridge. A continuación trabajó como maestro de escuela, antes de volver a la universidad para estudiar medicina.
Analizado por Joan Riviere, controlado por Nina Searl y Ella Sharpe, se convirtió en miembro titular de la British Psychoanalytical Society (BPS) en vísperas de la Primera Guerra Mundial. Melanie Klein controló su primer análisis de niños. En 1940 comenzó a publicar sus trabajos sobre niños, las madres y el ambiente, oponiéndose a la perspectiva puramente psíquica de la escuela kleiniana. En efecto, Bowlby atribuía una gran importancia a la realidad social, y tomaba en cuenta la manera en que el niño había sido educado. Su enseñaza lleva el sello de tres nociones: el apego, la pérdida y la separación. Después de 1950 le dio a su doctrina un contenido cada vez más biológico, comparando el comportamiento humano con el de las especies animales. En este sentido, en razón de su interés constante por la etología y la biología según Darwin, fue acusado de ignorar el inconsciente.
A partir de 1948 dirigió una investigación acerca de los niños abandonados o privados de hogar, y los resultados tuvieron repercursiones mundiales sobre el tratamiento psicoanalítico del hospitalismo, la depresión anaclítica y las carencias maternas, así como en la prevención de las psicosis. En 1950 fue designado consultor de la ONU, donde sus tesis desempeñaron un papel considerable para la adopción de una declaración mundial de los derechos del niño. Un año más tarde publicó su informe, Maternal Care and Mental Health, en el cual demostró que la relación afectiva constante con la madre es un dato fundamental de la salud psíquica del niño.
Al final de su vida, siempre apasionado por la biología y la etología, escribió una biografía de Charles Darwin (1809-1882). Estudió minuciosamente la primera infancia del sabio, sus enfermedades psicosomáticas, sus dudas y sus depresiones, trazando al mismo tiempo un cuadro vigoroso de la época victoriana y de las reacciones que suscitó en Inglaterra la revolución darwinista.
Brasil
Primer país de implantación del freudismo en América latina, Brasil tiene una historia muy diferente de la de la Argentina. Lejos de imitar a Europa, de apropiarse de sus modelos, transformándolos y desarrollándolos después de una política de inmigración masiva, Brasil sólo se emancipó de la colonización portuguesa en 1822 para ubicarse hasta 1918 bajo la dominación económica de Gran Bretaña. Después el país volvió a cambiar de amo, y pasó a la órbita de la economía norteamericana. Este prolongado periodo de industrialización se caracterizó por la expansión de una oligarquía terrateniente que vivía en inmensas fazendas y reinaba a la manera de los señores feudales sobre una población analfabeta.
Calcado del régimen de la monarquía inglesa, el parlamentarismo instaurado en 1824, bajo el reinado del emperador Pedro I, fue abatido en 1889 por una junta que depuso a su hijo, Pedro II. Soberano intelectual y liberal, este último había enfrentado la guerra civil, quebrantado las rebeliones y abolido la esclavitud, sin inquietarse por el peligro que representaba el poder militar. Una vez proclamada la República, se instauró un régimen presidencialista, mientras que la Constitución de 1891, impregnada por la filosofía de Auguste Comte (1798-1857), se basaba en dos principios: orden y progreso. Imitando el modelo norteamericano, esencialmente presidencialista y federalista, el nuevo régimen brasileño actualizaba la tradición del caudillismo de América latina.
Igual que en todas partes, el establecimiento del Estado republicano dio origen al asilo moderno, y fue acompañado por una reestructuración de la clínica de la locura. En 1890, el antiguo hospicio de Pedro II se transformó en hospital de alienados, siguiendo la más pura tradición del gesto de Philippe Pinel (1745-1826). Durante cerca de una década, la fuerza de la nosología francesa fue tal, que la expresión "estar Pinel" equivalía en el vocabulario corriente a "estar loco".
En el terreno de esta primera reforma asilar, Juliano Moreira, bahiano y hombre de color, introdujo la nosografía alemana. Amigo de Emil Kraepelin y excelente conocedor de Europa, fue designado profesor en la Universidad de Bahía a los 23 años, y en 1903 asumió la dirección del Hospital Nacional de Alienados de Río de Janeiro. Nueve años más tarde, gracias a su acción, la psiquiatría se convirtió en una especialidad autónoma en los planes de estudios de medicina. Padre fundador de la psiquiatría brasileña moderna, Moreira fue también el primero que en su país adoptó y difundió la doctrina freudiana.
Entre 1914 y 1930, varios psiquiatras contribuyeron a la implantación progresiva del freudismo en Río de Janeiro, San Pablo y Bahía: Arthur Ramos, Julio Porto-Carrero y Francisco Franco Da Rocha. En general, estos autores se mostraron menos críticos respecto del psicoanálisis que sus colegas de otros países, sobre todo a propósito de la sexualidad. No obstante, adaptaron la doctrina vienesa a sus preocupaciones terapéuticas, e hicieron de ella un componente esencial de una concepción culturalista y organicista de la locura.
En realidad, como lo ha demostrado Gilberto Freyre (1900-1987), bajo los rasgos de una organización patriarcal rígida, heredada de la colonia, Brasil presentaba dos rostros antagónicos. De un lado, florecía el ideal humanista de la Iglesia Positivista que, durante todo el siglo XIX, inspiró a los grandes reformadores, y del otro lado perduraba la cultura negra mezclada con la blanca, proveniente del mestizaje de los esclavos y sus amos, del amo y su concubina, del hombre blanco y la mujer negra, pero también del doméstico negro y la joven blanca. De estas mezclas derivó el lugar particular acordado a la sexualidad (y más tarde a la bisexualidad) en la sociedad brasileña, en la cual la atracción que las mujeres de color ejercían sobre los hijos de familia provenía de las relaciones íntimas del niño blanco con su nodriza negra: una sexualidad carnal y sensual.
Así como bajo la práctica de la monogamia aparecía siempre apenas enmascarada la de la poligamia, también bajo el monoteísmo se perfilaban todas las variantes de un politeísmo salvaje. El clivaje se repitió cuando un hombre negro instauró un saber psiquiátrico que apuntaba a arrancar la locura a las prácticas mágicas. El nuevo orden no pudo poner fin a las antiguas tradiciones terapéuticas del trance y las posesiones (religión candomblé).
La psiquiatría era la disciplina de la cultura blanca, aunque atendiera a enfermos no blancos. El psicoanálisis le siguió los pasos. Reservado primero (en el período de entreguerras) a la gran burguesía paulista y a médicos que tenían el cuidado de seguir las reglas ortodoxas de la International Psychoanalytical Association (IPA), en la segunda mitad del siglo, expandiéndose en Río y después en otras ciudades, se convirtió en la nueva psicología de las clases medias blancas, formadas en la universidad. De tal modo sucedía a la antigua sociología comteana.
Mientras que los pioneros del freudismo seguían siendo profesionales hospitalarios, Durval Marcondes pasó de la psiquiatría al psicoanálisis, convirtiéndose así en el primer freudiano de Brasil, incluso antes de haber sido analizado. Esteta francófilo y cultivado, se consagró en cuerpo y alma a la causa freudiana, con el deseo de convertir a San Pablo en el centro neurálgico de la nueva doctrina.
El 24 de octubre de 1927, junto con Da Rocha, fundó en San Pablo la Sociedade Brasileira de Psicanálise (SBP), primera sociedad psicoanalítica de Latinoamérica. Al año siguiente creó la Revista brasileira de psicanálise, que fue acogida con entusiasmo por Sigmund Freud, y el 17 de junio Moreira inauguró en Río de Janeiro, con Porto-Carrero, y en presencia de Marcondes, una filial de la SBP. Pero muy pronto la SBP, después de haber sido reconocida por la IPA en el Congreso de Oxford de 1929, encontró muchas dificultades para desarrollarse: en esa época la cura didáctica era obligatoria, y Marcondes, que no se había analizado, no podía formar alumnos. Por otra parte, en 1931 tuvo que enfrentar a un charlatán llamado Maximilien Langsner que tenía mucho éxito en San Pablo. Este hombre enarbolaba un nombre vienés y practicaba la telepatía, proclamándose el mejor discípulo de Freud. Marcondes temió que ese espectáculo desacreditara al psicoanálisis en el ambiente médico, y le pidió a Freud que desenmascarara al impostor, lo que el maestro hizo de inmediato.
La crisis de 1929 arrastró a la ruina a las plantaciones de café y provocó una dislocación de la federación brasileña. La urbanización rápida favoreció un movimiento de independencia de las ciudades, y la desconfianza de los notables terratenientes respecto del poder central. En 1930 fue elegido presidente Getúlio Vargas, apoyado por el Ejército. Él emprendió el camino del fascismo y reprimió el alzamiento paulista de 1932, en el cual tomó parte Marcondes. Cinco años más tarde proclamó el Estado novo, una especie de Estado mussoliniano basado en una constitución que suprimía las elecciones.
A pesar de la creación por Georges Dumas (1866-1946), en 1934, de una universidad en la que Claude Lévi-Strauss y Fernand Braudel (1902-1985) formaron a estudiantes en las nuevas ciencias humanas, Marcondes, ligado esencialmente al ambiente médico, experimentó grandes dificultades para poner en marcha un movimiento psicoanalítico brasileño. Huyendo del nazismo, los freudianos de Europa se exiliaban en los Estados Unidos, Gran Bretaña o la Argentina, y tenían pocas posibilidades de instalarse en un país donde gobernaba el fascismo. René Spitz iba a llegar en 1932, pero la rebelión paulista bloqueó las comunicaciones, y él, cansado de aguardar noticias, se fue a Colorado.
En cuanto a los americanos del norte, tampoco deseaban desplazarse al sur para formar terapeutas. Después de muchos esfuerzos, Marcondes logró atraer a Adelheid Koch. Analizada en el marco del prestigioso Berliner Psychoanalytisches Institut (BPI), ella tenía todas las garantías para inciar a los brasileños en el análisis didáctico. En 1936 se instaló en San Pablo y fue así la primera psicoanalista didacta de Brasil. El propio Marcondes no vaciló en tenderse en su diván. Otro emigrado se sumó muy pronto al grupo: Frank Julien Philips. Australiano de nacimiento, había hecho su análisis con Adelheid Koch antes de ir a formarse en Londres con Melanie Klein y Wilfred Ruprecht Bion.
Alineados con los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial, los contingentes del ejército brasileño encontraban ¡lógico batirse en Europa por la democracia mientras soportaban el fascismo en su propio país. En 1945 Getúlio Vargas tuvo que alejarse del poder, y se restableció la democracia. En adelante, el movimiento psicoanalítico brasileño comenzó a integrarse en la IPA y a aceptar sus procedimientos de normalización, construyéndose por otra parte según el modelo federalista que estaba en vigor en el país.
En la ocasión del primer congreso interamericano de medicina, reunido en Río de Janeiro en 1946, se organizó en primer término como potencia latinoamericana. En la tribuna, varios psicoanalistas argentinos presentaron trabajos sobre psicosomática. Los brasileños fueron a su encuentro, y se acordó favorecer los intercambios entre los paulistas, los cariocas y los porteños. Así se puso en marcha la corriente de influencia clínica de la escuela argentina sobre las filiaciones brasileñas.
Disuelta en 1944, la SBP se reconstituyó como un grupo puramente paulista, la Sociedad Brasileira de Psicanálise de Sáo Paulo (SBPSP), reconocida por la IPA en el Congreso de Amsterdam de 1951. En adelante, los intercambios tuvieron lugar entre Londres y San Pablo. Apasionados por la teoría de Melanie Klein y sus discípulos, analistas paulistas cruzaron el Atlántico para recibir una formación en la British Psychoanalytical Society (BPS). Éste fue el caso de Virginia Bicudo. Después de cinco años en Londres, informó sobre sus experiencias clínicas en la Tavistock Clinic y las difundió a su alrededor. A su lado, Frank Philips, a su regreso de Londres, condujo en el seno del grupo paulista seminarios técnicos y teóricos de inspiración kleiniana. A la heterogénea influencia argentina se sumó la del kleinismo, claramente más implantada en San Pablo que en Río. Más tarde, Wilfred Ruprecht Bion, invitado por Philips, se convirtió en uno de los maestros de pensamiento del grupo paulista.
Mientras el psicoanálisis cobraba impulso de este modo, otro ámbito comenzó a desempeñar un papel importante en San Pablo: el Instituto Sedes Sapientiae. Creado en 1933 por miembros de la Iglesia Católica, proporcionaba una formación teórica y clínica a los psicólogos no médicos. A partir de 1970 se convirtió en un centro de difusión de las prácticas psicoterapéuticas, y en 1976, por iniciativa de Regina Schnaiderman (19231985), Isaias Melshon y Roberto Azevedo, incorporó a sus actividades un instituto de formación psicoanalítica en el que se encontraron disidentes de la SBPSP e independientes, hostiles a la rigidez de los criterios de la IPA y a su conservadurismo político.
En Río de Janeiro, la instalación del movimiento fue gravemente perturbada por el conflicto que opuso a Mark Burke con Werner Kemper, ex colaborador de Matthias Heinrich Góring, y enviado por Ernest Jones para desarrollar el psicoanálisis en Brasi]. En 1953, Kemper fundó la Sociedade Psicanalítica do Rio de Janeiro (SPRJ), reconocida por la IPA en 1955. En cuanto a los partidarios de Burke, después de violentos enfrentamientos, se asociaron con sus colegas formados en la Argentina, para crear otro grupo en 1959: la Sociedade Brasileira de Psicanálise do Rio de Janeiro (SBPRJ). Entre sus quince fundadores estaban Aleyon Baer Bahia, Danilo Perestrello, Marialzira Perestrello, Mario Pacheco de Almeida Prado.
En Porto Alegre, Mario Martins constituyó en 1947 la Sociedade Psicanalítica do Porto Alegre (SPPA), reconocida por la IPA en 1963. Formado en Buenos Aires por Ángel Garma, volvió con su esposa Zaira Bittencourt, analizada a su vez por Celes Cárcamo. Ella, formada en la práctica del psicoanálisis de niños con Arminda Aberastury, introdujo en Brasil esa tradición clínica. La SPPA evolucionó hacia el kleinismo y el neokleinismo, sobre todo después de la visita de Herbert Rosenfeld en 1974. Conservó no obstante su vínculo privilegiado con los argentinos.
Esta expansión del psicoanálisis en las dos grandes ciudades rivales, San Pablo y Río de Janeiro, así como en la parte sur del país, le permitió al freudismo brasileño recuperarse progresivamente de su atraso respecto del argentino, pero sin que de sus filas surgieran jefes de escuela de estatura comparable a la de sus vecinos. Hay que decir que, desde el origen, la situación en Brasil había sido distinta. En efecto, la escuela brasileña, en la ausencia de un sólido movimiento inmigratorio durante el período de entreguerras, no había tenido ningún "padre fundador", a la vez didacta y teórico. Y, entre una ciudad y otra, sólo encontraba su identidad tomando como referentes la escuela inglesa o algunas corrientes norteamericanas, o bien su filiación argentina. No obstante, desarrolló una gran actividad clínica en diversas instituciones (hospitales y centros de atención). A partir de 1960, con la creación de la COPAL (futura FEPAL), y después de la Associaçáo Brasileira de Psicanálise (ABP, 1967), se convirtió, junto a la escuela argentina, en la segunda gran potencia del freudismo latinoamericano.
El 31 de marzo de 1964, después de diez años de gobierno socialdemócrata, en el curso de los cuales el presidente Kubitschek inauguró la ciudad de Brasilia, el mariscal Castello Branco, con el apoyo de los Estados Unidos y de las clases medias, derrocó al presidente Joáo Goulart e instauró una dictadura que iba a durar veinte años. Durante seis meses, el nuevo poder se entregó a una represión violenta. Dos centenares de intelectuales, dirigentes políticos y sindicalistas fueron arrestados, expulsados, privados de sus derechos cívicos y a menudo torturados. Con la soberbia de que iban a construir un nuevo Brasil, los tecnócratas, los conservadores y los anticomunistas afirmaron su voluntad de gobernar sin el sufragio de las masas. Los partidos fueron disueltos, las fuerzas armadas reorganizadas. Cuatro años más tarde, después de la sublevación de los estudiantes y de los tumultos populares en Río, el régimen emprendió el camino de la dictadura.
La dirección de la IPA, como también iba a hacerlo después de la instauración del terror de Estado en la Argentina, decidió seguir "neutral”: ni condena, ni intervención en uno u otro sentido. En línea con la tradición de la década de 1930, el objetivo era el mismo: no dar ningún pretexto a ningún poder para prohibir la práctica del psicoanálisis.
Al contrario del nazismo, la dictadura brasileña no afectó la libertad de asociación, salvo cuando se trataba de perseguir a asociaciones comprometidas políticamente contra ella. Por otra parte, nunca evolucionó hacia el terror de Estado organizado que la Argentina conoció entre 1976 y 1983. En consecuencia, todo el episodio fue mucho más reprimido por la institución psicoanalítica que el terror argentino. En su libro sobre el nazismo y el psicoanálisis, Chaim Samuel Katz muestra de qué manera la Associaçáo Brasileira de Psicanálise "aceptó" al régimen.
En los artículos que publicó durante veinte años, la Revista brasileira de psicanálise tuvo el cuidado de presentar siempre al psicoanálisis como una ciencia pura, sin relación con los campos social y político. Si un autor quería hablar de política o historia, debía contentarse con evocar el pasado más lejano: el exilio de Freud en Londres, sí, pero el genocidio o la política de "salvamento" del psicoanálisis en Berlín, no. No se podía hacer alusión a la actualidad, salvo para disfrazarla hábilmente. Se hablaba entonces de duelo, de separación, de castración, de angustia, en lugar de decir exilio, ausencia, sufrimiento, etcétera. En virtud de esta censura voluntaria, nunca se hacía referencia, ni de cerca ni de lejos, a un militante arrestado o a un psicoanalista torturado o perseguido. Estos hechos sólo existían entonces en el imaginario de los sujetos y, en ocasiones, se podía invocar el "secreto profesional". En este sentido, la conceptualización kleiniana, centrada en los procesos intrapsíquicos de violencia, fue explotada para presentar la expresión política como una historia de objeto malo o de identificación proyectiva.
A partir de 1973, el asunto Kemper perturbó de nuevo a las dos sociedades psicoanalíticas de Río de Janeiro. Antes de su partida a Alemania, en 1967, el ex colaborador de Göring había analizado a uno de los didactas más activos de la SPRJ: Leáo Cabernite. Convertido en presidente de su sociedad, y vinculado de cerca con el poder militar, Cabernite tuvo más tarde como alumno en formación, entre 1971 y 1974, a un teniente médico de la policía militar, Amilear Lobo Moreira da Silva (1939-1997), torturador al servicio de la dictadura. Este hecho fue revelado por un artículo anónimo, pero exacto, publicado en el periódico clandestino Voz operária. Helena Besserman Vianna, psicoanalista de extrema izquierda y miembro de la otra sociedad (SBPRJ), se enteró del asunto. Sus opiniones radicales eran conocidas, puesto que en una oportunidad se había expresado públicamente en la SBPRJ, en un debate con Bion, y le preguntó si él aceptaría tomar en análisis a un torturador. La asamblea le había entonces respondido que esa pregunta era "una provocación", "ni científica ni constructiva". Helena le envió a Marie Langer el artículo de Voz operária, acompañado del nombre y la dirección de Cabernite escritos a mano, a fin de que publicara todo en la compilación Cuestionamos y le pidiera a la dirección de la IPA la apertura de una investigación. Marie Langer envió de inmediato el artículo a Serge Lebovici, presidente de la IPA, y a diversos responsables del movimiento psicoanalítico. Después lo publicó en su compilación. Marie Langer tenía un peso considerable en la IPA en razón de su notoriedad y de su compromiso contra todas las dictaduras latinoamericanas.
Inquieto por las consecuencias de este asunto para la imagen del psicoanálisis en el mundo, Lebovici previno a Cabernite y a David Zimmermann, miembro de la SPPA y presidente de la COPAL, el cual respondió en seguida que Voz operária era un "periodicucho indigno de respeto". Después, con Cabernite y otros miembros de la SPRJ, envió por carta circular un desmentido categórico: "La afirmación anónima del periódico clandestino es enteramente falsa y sin ningún fundamento". Los autores no sólo negaban toda participación de Amilcar Lobo en ese tipo de actividades, sino que acusaban al denunciante de impulsar un complot para desestabilizar el psicoanálisis brasileño en el momento mismo en que iba a reunirse el Cuarto Congreso de la ABP.
Identificada gracias a una pericia grafológica, Helena Besserman Vianna pagó cara su denuncia del torturador. Su sociedad se negó durante dos años a otorgarle el título de miembro titular, aunque ella tenía teóricamente derecho a él, en vista de sus estudios cursados. Pero, lo que es aún peor, el consejo de administración de la SBPRJ se transformó en tribunal interno para acusarla de la delación de un inocente (Amilcar Lobo), de plagio de textos de colegas y, finalmente, de falta de respeto a Bion: una verdadera degradación pública. Más tarde, Helena fue víctima de un atentado frustrado, por parte de la policía brasileña, informada por Amilcar Lobo. Helena Besserman Vianna sólo fue rehabilitada definitivamente en 1980, cuando un ex preso reveló públicamente las atrocidades de Amilcar Lobo. No obstante, ni Cabernite, ni Zimmermann, ni Lebovici dieron cuenta de su error durante ese período, lo que provocó una verdadera tormenta en las filas de las dos sociedades de Río.
Durante todos los años de la dictadura, y más allá, el freudismo continuó floreciendo en el suelo brasileño. En 1975 se creó en Recife la Sociedade Psicanalítica do Recife (SPR), reconocida por la IPA en 1988, mientras que en Brasilia, ese mismo año, Virginia Bicudo organizó el Grupo de Estudos Psicanalíticos de Brasilia (GEPB), reconocido en 1995. Finalmente, en Pelotas, dos psicoanalistas, llegados de la Argentina y Río, fundaron en 1987 la Sociedade Psicanalítica de Pelotas (SPP), reconocida en 1995.
Pero el fenómeno más notable de esa época fue la formidable expansión, sobre todo en Río de Janeiro, San Pablo y Porto Alegre, de todas las escuelas de psicoterapia. Ligadas al florecimiento de la enseñanza universitaria de la psicología clínica y del análisis profano, casi todas estas escuelas, contrariamente a sus homólogas de otros países, se caracterizaban por su referencia a diversas corrientes del freudismo, fuera a través de los círculos de la psicología de las profundidades, vinculados a Igor Caruso, fuera a través del lacanismo, o incluso aduciendo una filiación directa o lejana: por ejemplo Sandor Ferenczi, o Ana Katrin Kemper e Iracy Doyle.
En ese contexto, el lacanismo se implantó de manera masiva en la universidad, especialmente en los departamentos de psicología, aportando así una cultura y una identidad a la profesión de psicoterapeuta, abandonada por la IPA, que a pesar de algunas excepciones, como por ejemplo la de Inés Besouchet (1924-1991), tendía a favorecer a los médicos. De allí la eclosión paralela de múltiples grupos de diversas orientaciones: veintiséis en Río, veintisiete en San Pablo, siete en Río Grande do Sul, nueve en Minas Gerais; en total setenta asociaciones, que reunían a aproximadamente mil quinientos psicoterapeutas. Esto llevaba el total de los psicoterapeutas freudianos a más de tres mil.
Las cifras demuestran que la implantación del freudismo en Brasil siguió siendo un fenómeno urbano; el psicoanálisis experimentó una expansión considerable en las grandes metrópolis y en las ciudades de la parte oriental del país, desde Recife hasta Pelotas (de norte a sur). En otras palabras, a pesar de un desarrollo masivo, ligado a la expansión de la psicología clínica, el psicoanálisis, después de setenta años de existencia, sigue siendo un asunto de la burguesía blanca. Además, a medida que se desarrollaba, se fue feminizando fuertemente: el 70 por ciento de los profesionales son mujeres.
Formado en Estrasburgo, con Lucien Israél y Moustapha Safouan, en el marco de la École freudienne de Paris (EFP), de la que se convirtió en miembro en 1973, Durval Checchinato retornó a Campinas, y comenzó a dar clases sobre la obra de Jacques Lacan en el departamento de filosofía. En 1975, con Luiz Carlos Nogueira (de San Pablo), Jacques Laberge e Ivan Correa (de Recife), fundó el primer círculo lacaniano de Brasil, el Centro de Estudos Freudianos (CEF), completamente independiente de la EFR El CEF continuó sus actividades en Recife, mientras que en Campinas se creaban las bases de una futura sociedad. Este grupo, descendiente de la tradición erudita de los jesuitas, puso de manifiesto independencia de espíritu respecto de los dogmas, evitó someterse al centralismo parisiense, y se mantuvo a distancia de las extravagancias chamánicas del célebre lacaniano brasileño de la década de 1970, Magno Machado Dias, más conocido como MDMagno.
Analizado por Lacan durante algunos meses, este esteta carioca, cultivado y seductor, que enseñaba semiología en la universidad, fundó en 1975, con Betty Milan, otra analizada por Lacan, el Colégio Freudiano do Rio de Janeiro (CFRJ). Se convirtió en el terapeuta de todos los miembros de su grupo, que se precipitaban a tenderse en su diván y a participar en sus seminarios. MDMagno le dio al lacanismo carioca una curiosa expansión, y su Colegio fue el núcleo inicial de todos los otros grupos formados más tarde en Río en virtud de escisiones sucesivas. Evolucionando hacia un culturalismo radical, se postuló como padre fundador del psicoanálisis "brasileñizado". Según la nueva genealogía, Freud era el bisabuelo, Lacan el abuelo y MDMagno el padre. En cuanto a la "doctrina" del nuevo profeta, preconizaba la identidad de los sexos, e invitaba a todo analizante a pasar al acto: con una mujer si era homosexual, con un homosexual si era heterosexual, etcétera.
A fines de la década de 1980, Jacques-Alain Miller movilizó a otros grupos, imponiéndoles una mayor disciplina y una visión mundialista de la práctica psicoanalítica. Obtuvo más éxito en San Pablo que en Río y, en 1995, logró fundar la Escola Brasileira de Psicanálise (EBP), vinculada con la Association mondiale de psychanalyse (AMP) y compuesta por ochenta y ocho miembros plenos y doscientos treinta miembros de secciones, repartidos en cinco ciudades o regiones: es decir, un total de trescientos dieciocho terapeutas. Frente a los mil cinco miembros de la Associação Brasileira de Psicanálise y a los otros mil doscientos psicoanalistas distribuidos en los diferentes grupos, la EBP logró ocupar una posición cómoda en el campo del freudismo brasileño, aunque sin lograr integrar a los otros lacanianos (aproximadamente cuatrocientos). En Porto Alegre, otro ex miembro de la EFP, Contardo Calligaris, supo unificar bajo la batuta de la Asociación Freudiana (AF), pero en una perspectiva de descentralización radical, al conjunto de los grupúsculos lacanianos. La AF no profesa ningún dogma.
En Bahía, Emilio Rodrigué, gran figura de la escuela argentina, realizó una experiencia única en su género. Disidente de la APA, cercano a Marie Langer y al grupo Plataforma, recibió su formación didáctica en Londres con Paula Heimann y Melanie
Klein. Instalado en 1974 en el corazón mismo de la civilización brasileña, entre negritud y colonización, casado con una sacerdotiza de la aristocracia candomblé, apasionado de la historiografía, logró reunir a su alrededor un grupo compuesto por todas las tendencias del freudismo. Es uno de los pocos psicoanalistas, tal vez el único, que pudo establecer un puente entre todas las culturas del continente americano, sin ceder al universalismo abstracto ni al culturalismo desenfrenado. De allí su lugar de maestro socrático, único en el psicoanálisis de este fin del siglo XX.
En los últimos años de la década de 1990, el número total de psicoanalistas alcanzaba a aproximadamente cuatro mil para una población global de ciento cincuencta y cinco millones de habitantes, o sea más o menos veinticinco psicoanalistas por millón de habitantes (diez para la IPA).
Brentano Franz
(1838-1917) Filósofo alemán
Brentano renunció al sacerdocio en 1871, después de la proclamación por Pío IX del dogma de la infalibilidad pontificia. Más tarde, no cesó de encarnar los valores del catolicismo reformado de Bohemia. Miembro de una ilustre familia marcada por el romanticismo, era sobrino del poeta Clemens Brentano (1778-1842), quien se había casado con Bettina von Arnim (1785-1859). Profesor en Viena durante veinte años (entre 1874 y 1894), con algunas interrupciones, Franz Brentano fue amigo de los espíritus más finos de la intelligentsia vienesa, entre ellos Theodor Meynert, Josef Breuer, Theodor Gomperz (1832-1912). Se casó con Ida von Lieben, la hermana de Anna von Lieben, la futura paciente de Sigmund Freud. Indiferente a la comida y la vestimenta, jugaba al ajedrez con una pasión devoradora, y ponía de manifiesto un talento inaudito para los juegos de palabras más refinados, En 1879, con el seudónimo de Aenigmatis, publicó una compilación de adivinanzas que suscitó entusiasmo en los salones vieneses y dio lugar a numerosas imitaciones.
Ante el progreso de las ciencias políticas, Brentano trató de salvar a la filosofía, que él consideraba amenazada de desaparición, y al mismo tiempo desarrollar una psicología empírica y descriptiva basada en el análisis de las modalidades reales de la conciencia, excluyendo todo subjetivismo. En este sentido, tuvo una gran influencia sobre Edmund Husserl (1859-1938), alumno suyo. Pero su enseñanza, también seguida por Sigmund Freud y Thomas Masaryk (1859-1937), desempeñó asimismo un gran papel en el desarrollo del pensamiento psicoanalítico. En efecto, Brentano fue el renovador de las tesis de Johann Friedrich Herbart. Partidario de la psicología empírica, a la noción herbatiana de "representación" añadió la de "intencionalidad" (acto por el cual la conciencia se orienta hacia un objeto). Junto a los fenómenos de representación, distinguió dos categorías de actos mentales: los juicios, que permiten afirmar o negar la existencia de un objeto representado, y las actitudes de odio o amor, que hacen indiscernibles el querer y el sentimiento.
Lejos de fundar una escuela monolítica, como lo había hecho Herbart, exhortó a sus alumnos a innovar en todas las direcciones. Y su enseñanza quebrantó totalmente la influencia del herbartismo rígido sobre la filosofía austríaca.
En 1873, el joven Sigmund Freud, estudiante en la Universidad de Viena, obtuvo su doctorado en filosofía bajo la dirección de Brentano. Freud cuestionabíi su teísmo y le oponía el materialismo de Ludwig Fetierbach (1804-1872). En una carta del 13 de marzo le narró a su amigo y condiscípulo Eduard Silberstein una escena de pugilato filosófico en cuyo transcurso Brentano se vio obligado por sus alumnos a destripar las tesis herbartianas. El gran profesor venció en el combate, pero con todo aceptó dirigir la tesis de Freud. A éste, sin embargo, lo decepcionó la filosofía en general, que él consideraba demasiado "especulativa", y en particular Brentano, por quien experimentaba una admiración mitigada. Escogió entonces el camino de la fisiología, encarnado en Viena por Ernst von Brücke. De modo que Brentano fue para Freud un maestro modelo cuya enseñanza le indicó la vía a seguir a fin de conciliar la especulación y la observación.
Más tarde, Freud no reconoció que había tomado conceptos de la doctrina de Brentano, ni lo que le debía a este último. Se contentó con afirmar, a propósito de la filosofía, que, después de haber sido atraído por la especulación, había renunciado valientemente a ella. En una carta a Wilhelm Fliess del 2 de abril de 1896, escribió: "En mis años de juventud sólo aspiraba a los conocimientos filosóficos, y ahora estoy a punto de realizar ese deseo, pasando de la medicina a la psicología". Esto equivale a decir que, en el espíritu de Freud, la nueva psicología de la que se consideraba fundador era el equivalente de una filosofía. De allí el rechazo constante al saber filosófico, que se pondrá nuevamente de manifiesto en sus relaciones con Ludwig Binswanger. No obstante, en 1905, en su libro El chiste y su relación con lo inconsciente, cita el nombre de su antiguo maestro, evocando la famosa compilación de adivinanzas de 1879.
Breuer Josef
Médico austríaco. (Viena 1842 - id. 1925).
Se le debe el descubrimiento del mecanismo de la autorregulación de la respiración y del control de las posturas del cuerpo por el laberinto. Notable clínico, es conocido sobre todo por su encuentro con S. Freud (1880) y su colaboración con él a partir de 1882, inaugurado por el célebre estudio del caso Anna O., fundamental para la comprensión psicopatológica de la histeria y como punto de partida de la teoría del inconciente y del método analítico, anticipado por Breuer bajo el nombre de método catártico.
Sin embargo, Breuer no pudo llevar muy lejos su cooperación con Freud. De la misma manera que se había espantado por la muy violenta trasferencia amorosa de Anna O. sobre él, no aceptó nunca totalmente la teoría freudiana de la etiología sexual de las neurosis. Así, la colaboración de los dos profesionales tuvo fin en 1895, el año mismo en que el producto de su trabajo teórico se publicaba bajo el título de Estudios sobre la histeria. Esta obra distingue claramente las tesis teóricas de los dos autores, especialmente la idea que Breuer sostenía sobre los «estados hipnoides» como determinantes de los síntomas histéricos.
Breuer Josef
(1842-1925) Médico austríaco
Como Wilhelm Fliess, Josef Breuer desempeñó un papel importante en la vida de Sigmund Freud entre 1882 y 1895. Fue de alguna manera una figura paterna para el joven científico, lo ayudó económicamente, creó el método catártico para el tratamiento de las histéricas, redactó con él la obra inaugural de la historia del psicoanálisis, Estudios sobre la histeria, y fue el médico de Bertha Pappenheim, quien, con el nombre de Anna O., habría de ser el caso princeps de los orígenes del freudismo. La imagen de este brillante profesional vienés, que atendió a Franz Brentano, Johannes Brahms (1833-1897), Marie von Ebner-Eschenbach y a sus colegas médicos, el ginecólogo Rudolf Chrobak (1843-1910), Theodor Billroth y el propio Freud, fue deformada por Ernest Jones. En su biografía de Freud, Jones lo presenta como un terapeuta asustado y estúpido, incapaz de comprender la cuestión de la sexualidad. Hubo que aguardar el trabajo de Albrecht Hirschmüller, historiador de la medicina de lengua alemana, para tener la historia de las relaciones entre los dos hombres, lejos de las leyendas de la historiografía oficial.
Hijo de un rabino conocido por sus opiniones liberales, Josef Breuer no era creyente ni practicante. Lo mismo que Freud, seguía apegado a su judeidad, pero sin proclamar la menor fe y defendiendo los principios de la asimilación. En 1859 se orientó hacia la medicina, convirtiéndose en alumno de Karl Rokitansky (1804-1878), Josef Skoda, Ernst von Brücke y, finalmente, del asistente de este último, Johann von OppoIzer (1808-1871), notable clínico internista, del que a su vez fue asistente. En el laboratorio de fisiología de Ewald Hering, rival de Brücke, Breuer comenzó a trabajar en el problema de la respiración. Esta formación lo hizo heredero de una tradición positivista, derivada de la escuela de Hermann von Helmholtz, en la cual se realizaba la unión de una medicina de laboratorio a la alemana y la medicina hospitalaria vienesa. Convertido en célebre en 1868 por un estudio sobre el papel del nervio neumogástrico en la regulación de la respiración, más tarde estudió los canales semicirculares del oído interno.
Hacia fines de la década de 1870, Breuer pasó de la fisiología a la psicología, y lo mismo que a muchos médicos de esa época, lo atrajo la hipnosis, que experimentó con su paciente Bertha Pappenheim.
En 1877 conoció a Freud, y éste siguió sus cursos sobre las afecciones renales en el instituto de fisiología. Muy pronto los dos hombres se hicieron íntimos. Breuer orientó con vistas al futuro a ese amigo más joven, y le dio consejos sobre la continuación de su carrera. Además le prestó una fuerte suma de dinero, que Freud necesitaba para instalarse como médico de ciudad. Los dos tenían en su clientela a enfermos mentales, sobre todo mujeres histéricas de la burguesía vienesa acomodada. De tal modo, cada uno a su manera, comenzaron a convertirse en especialistas en trastornos psíquicos, lo que en 1895 los llevó a firmar conjuntamente los famosos Estudios sobre la histeria. No obstante, ya en 1891 habían comenzado a surgir numerosos desacuerdos entre ellos, a propósito de sus concepciones de la ciencia, la histeria y la sexualidad. En efecto, Freud se orientaba cada vez más hacía la elaboración de una obra teórica absolutamente innovadora para su época, mientras que Breuer seguía siendo un científico clásico, apegado a los principios de la fisiología de su tiempo. Sin ignorar los avances de Freud ni negar sobre todo la importancia de la sexualidad en la génesis de la neurosis, él no compartía la posición de su amigo sobre la seducción, ni separaba la psicología de la fisiología. En este sentido, la evolución de las relaciones entre Freud y Fliess, perturbada por su desacuerdo acerca de la cuestión de la bisexualidad, desempeñó un papel importante en la ruptura entre los dos hombres.
Su amistad se quebró definitivamente en la primavera de 1896. Sin embargo, la ruptura no fue violenta ni definitiva, como con Fliess, y más tarde con Carl Gustav Jung. Molesto por tener que pagarle el dinero que le debía, Freud se comportó con Breuer como un hijo intransigente y rebelde. Sospechó que quería mantenerlo bajo su tutela, y le reprochó que fuera oportunista y no tuviera el coraje de defender las ideas nuevas. En realidad, Breuer no tenía las mismas ambiciones que su joven amigo. No pretendía hacerse un nombre en la historia de las ciencias, ni convertirse en el profeta de una doctrina que conmovería al mundo, pero siempre se mostró favorable al psicoanálisis. Y aunque no compartiera las opiniones de Freud y sus discípulos, siguió apegado a su ex amigo, cuyo genio había advertido.
En cuanto a Freud, puso término a la rebelión en el curso de su autoanálisis, al reconstruir el pasado a la luz del presente. Entonces comenzó a explicar a su entorno que la ruptura se había producido fundamentalmente por la incapacidad de Bretier para reconocer la existencia de la primacía de la sexualidad en la neurosis, y para comprender la transferencia amorosa de Anna O. De allí la versión de un supuesto embarazo nervioso, retomada por Jones a propósito de la terminación de la cura de la joven.
En 1925, a la muerte de Breuer, Freud le envió al hijo una carta de condolencias. En su respuesta, publicada por Albrecht Hirschmüller, Robert Breuer aseguró que el padre se había interesado durante toda la vida por la obra de Freud. Apaciguado, Freud le confesó entonces que él se había equivocado durante años: "Lo que usted ha dicho de la relación de su padre con mis trabajos más tardíos fue nuevo para mí, y obró como un bálsamo sobre una herida dolorosa que nunca se cerró".
Brill Abraham Arden
(1874-1948) Psiquiatra y psicoanalista norteamericano
Nacido en Kanczuga (Galitzia), y originario del Imperio Austro-Húngaro, Abraham Arden Brill pertenecía a una familia judía. Su padre, oficial del ejército imperial, le dio una educación militar, aunque soñaba con verlo convertido en médico. La madre, por el contrario, quería que fuera rabino. Después de haber residido en numerosas regiones de la Mitteleuropa y aprendido varias lenguas, entre ellas el hebreo, emigro a los Estados Unidos a la edad de 15 años: en ese entonces había entrado en un conflicto violento con el padre. Con dificultad logró realizar sus estudios en el City College de Nueva York, y después en el Columbia College and Surgeons; para pagarlos, daba lecciones de idiomas extranjeros y mandolina. Al principio alumno de Adolf Meyer, volvió a Europa para dirigirse a Zurich y estudiar psiquiatría con Eugen Bleuler y Carl Gustav Jung en la Clínica del Burghölzli. Allí conoció a Ernest Jones y Karl Abraham, y se convirtió rápidamente en un ortodoxo de la teoría freudiana.
Después de haber asistido en Salzburgo, en 1908, al primer congreso de la International Psychoanalytical Association (IPA), viajó a Viena para encontrarse con Sigmund Freud, con quien inició un análisis. Muy deseoso de hacer conocer su obra en lengua inglesa, el maestro lo autorizó a traducir sus libros. El resultado fue desastroso, y las nueve traducciones realizadas por Brill debieron ser totalmente revisadas por James Strachey. Contenían una gran cantidad de contrasentidos y de adaptaciones caprichosas. Brill no sólo no dominaba suficientemente el inglés como para ser un buen traductor, sino que además pensaba que había que adaptar la doctrina vienesa al espíritu norteamericano. Fue Jones quien intervino ante Freud para hacerle tomar conciencia de los errores.
Gran organizador y buen propagandista del freudismo, Brill reemplazó el espíritu pionero de James Jackson Putrunan, transformando por completo el ideal freudiano. Redujo la doctrina a una técnica médica pragmática, adaptativa y normativa. Con ese espíritu fundó en 1911 la prestigiosa New York Psychoanalytic Society (NYPS), y se opuso con fuerza, y contra Freud, a la admisión de psicoanalistas no médicos. Fue uno de los grandes enemigos del análisis profano. Durante cierto tiempo rivalizó con Jones, que acababa de fundar la American Psychoanalytic Association (APsaA), pero después se unió a él, y de tal modo fue hasta su muerte el principal organizador del movimiento psicoanalítico norteamericano.
Después de haberlo apoyado, afirmando que, si bien se había norteamericanizado completamente, era de todas maneras un "buen muchacho", Freud trató de destituirlo, en favor de Horace Frink. Esta política fracasó: afectado por trastornos psicóticos, Frink terminó su vida en un hospital psiquiátrico.
Clínico refinado y acostumbrado a todas las formas de comunicación masiva, Brill consagró sus trabajos a la vulgarización del freudismo. No vacilaba en intervenir en la prensa, en presentarse al gran público y los periodistas, ni en vincular permanentemente la psiquiatría, la neurología y el psicoanálisis.
Brücke Ernst Wilhelm von
(1819-1892) Médico y fisiólogo alemán
Nacido en Berlín, este prusiano rígido y anticlerical, de sonrisa "mefistofélica" y cabellera roja, según Moriz Benedikt, fue alumno de Johannes Peter Müller (18011858), antes de instalarse en Viena, en 1849. En la cátedra de fisiología, y en el instituto fundado por él, se convirtió en el más brillante representante de la escuela positivista, antivitalista, organicista y mecanicista, derivada de la enseñanza de Hermann von Helmholtz y de Emil Du Bois-Reymond (1818-1896). Merece ser considerado el fundador de la fisiología en Austria. A través de él y sus alumnos se realizó la unión de la medicina de laboratorio alemana con la medicina hospitalaria vienesa. En 1879 fue el primer rector protestante de la Universidad de Viena. Autor de varios estudios de anatomía, cuya enseñanza él desarrolló gracias al microscopio, se hizo célebre por sus trabajos sobre la fisiología del ojo, la digestión y la voz. Aunque incómodo en la sociedad de Viena, cantó loas a esa ciudad, que consideraba la metrópoli oriental de la cultura germánica.
Después de haber sido iniciado en el darwinismo por los cursos de Carl Claus, Sigmund Freud pasó seis años (entre 1876 y 1882) estudiando fisiología en el laboratorio de Brücke. Consideraba a ese gran médico como su maestro venerado -una "figura paterna", dirán los biógrafos-, al punto de haberle puesto a su cuarto hijo el nombre Ernst, después de haber descrito en La interpretación de los sueños la impresión inolvidable que le había provocado su "mirada": "Brücke se enteró de que yo había llegado tarde al laboratorio varias veces. Un día vino a la hora en que yo debía llegar, y me esperó. [ ... ] Lo esencial estaba en sus terribles ojos azules, cuya mirada me anonadó. Quienes recuerden los ojos maravillosos que el maestro había conservado en su vejez, y lo hayan visto encolerizado, pueden imaginar fácilmente lo que yo experimenté entonces.
Fue en el instituto de Brücke donde Freud conoció a Ernst von Flieschl-Marxow y a Josef Breuer, y fue al contacto con este médico positivista cómo se desprendió definitivamente de la filosofía, sobre todo de la enseñanza de Franz Brentano, para orientarse hacia una concepción a la vez darwinista y helmholtziana de la psicología, a la cual 61 añadió el modelo herbartiano.
Bulimia
s. f. (fr. boulimie; ingl. bulimia; al. Bulimie). Perturbación de la conducta alimentaria, consistente en el consumo solitario, en ciertos momentos de crisis, de grandes cantidades de comida, de manera rápida y aparentemente compulsiva.
La bulimia fue aislada como entidad clínica recién en 1979. Cabe preguntar, por otra parte, si las preocupaciones referidas a la obesidad en las civilizaciones occidentales, especialmente en los Estados Unidos, no tienen mucho que ver con esta elaboración. No obstante, no todos los bulímicos son obesos; algunos alternan las crisis de bulimia con las tentativas de régimen, y a menudo la crisis durante la cual es absorbida una gran cantidad de alimento es seguida de vómitos.
No se podría negar que individuos (y en este caso principalmente mujeres) pueden expresar en el plano alimentario conflictos que generalmente tienen otro origen muy distinto. Sin embargo, desde que se intenta situar la estructura psíquica de la que dependería la bulimia, aparecen numerosas dificultades.
O. Fenichel, mucho antes de que la bulimia se constituyera como entidad clínica, había hablado, acerca de esto, de toxicomanía sin droga. Sin embargo, si bien la dependencia de la bulímica respecto de su síntoma puede evocar un fenómeno de adicción, no excluye una cierta resistencia a la irrupción de la crisis que impide asimilar las dos estructuras.
¿El conflicto interior (no tocar la comida /para qué detenerse a esta altura) nos hará pensar en la neurosis obsesiva? El cotejo no es inconcebible, pero se queda en lo descriptivo. Por otra parte, la dimensión de autodepreciación, de degradación que hay en la absorción masiva de cualquier cosa ha sugerido la idea de una dimensión melancólica de la bulimia, tanto más cuanto que su desencadenamiento se acompaña a menudo de estados depresivos.
El verdadero problema no está sin duda allí. Las bulimias no presentan posiblemente una unidad estructural. En contrapartida, la frecuencia de formas «mixtas» donde alternan comportamientos anoréxicos (véase anorexia) y comportamientos bulímicos, la frecuencia también de un pasado anoréxico en las bulímicas, obligan a poner en cuestión la extensión misma de la bulimia. No es imposible que numerosas «bulímicas» que vomitan sean de hecho anoréxicas. El diagnóstico de bulimia, que, por otro lado, puede ser un autodiagnóstico, forma parte entonces en sí mismo de la patología, y viene a confirmar a los ojos de la paciente que su problema principal reside en la necesidad de evitar un aumento de peso.
|