Freud Emanuel
(1833-1914), medio hermano de Sigmund Freud
Nacido en Tysmenitz, Emanuel era el hijo mayor de Jacob Freud y su primera mujer, Sally Freud (nacida Kanner). Lo mismo que Sigmund Freud, su medio hermano, y Como Rosa Graf, su media hermana, era de humor neurasténico. Casado en 1852 con Maria Rokach (1834-1921), nacida en Milow, Rusia, e hija de un rabino, dos años más tarde él sucedió a su padre en el comercio de textiles. En 1859, lo mismo que su hermano Philipp, fue a establecerse en Manchester, Gran Bretaña, con su mujer y sus tres hijos: Johann, llamado John (1855-?), Pauline y Bertha (1859-1944), nacidos todos en Freiberg. En Manchester tuvo otros dos hijos: Samuel (1860-1945) y Matilda, que murió a temprana edad. En esa ciudad, Emanuel encontró el desahogo económico que el padre no había alcanzado. Formaba parte de la buena burguesía judía comerciante, y figuró con su hermano, en 1872, entre los fundadores de la South Manchester Synagogue. Se mató accidentalmente al caer de un tren. Su hija Bertha también murió por una caída accidental, al pie de una escalera.
Freud siempre sintió mucho afecto por ese medio hermano que habría podido ser su padre y que siempre lo exhortó a la piedad filial, recordándole que él pertenecía a la tercera generación después de la del padre. En 1908 lo visitó en Inglaterra. En su infancia, Sigmund tuvo por compañero de juego a su sobrino John, sólo ocho meses mayor que él, y que a los 18 años desapareció sin dejar huellas. En 1979, Marianne Krüll formuló la hipótesis de que, en su infancia, John y Sigmund habían tratado de deflorar a su joven prima Pauline Freud.
Freud Ernst (1892-1966), hijo de Sigmund Freud
Nacido en Viena, Ernst, el cuarto vástago de Sigmund y Martha Freud, tercero y último hijo varón, después de Martin y Oliver, no fue el preferido del padre ni de la madre, de modo que se convirtió en el más independiente de los hermanos: lo llamaban "el hijo afortunado" y, por cierto, se parecía mucho al padre. Cuando más tarde se le preguntó por qué era arquitecto, dijo haber elegido esa profesión porque ni el padre ni los otros miembros de la familia sabían nada de arquitectura.
Dotado de un verdadero talento de artista, emprendió muy pronto ese camino. Así pudo adquirir una verdadera profesión, conquistar una identidad, y sobre todo no depender económicamente del padre. Estudió en Múnich y se instaló en Berlín, donde conoció a Lucie Brasch, con quien se casó en 1920. Después de una crisis grave, de la que Freud fue mantenido a distancia, la pareja se asentó y vivió unida durante cincuenta años. El matrimonio tuvo tres hijos: Stefan, Lucian, Klemens.
Cuando Ernst cumplió treinta años, recibió una carta en la cual el padre lo felicitaba por su éxito: Tú eres el único de mis hijos que tiene ya todo lo que un hombre puede desear a tu edad: una mujer amante, un soberbio hijo, trabajo, ingresos y amigos. Mereces todo esto, y como nada en la vida corresponde a los méritos, permíteme expresar el voto de que la suerte te siga siendo fiel”
En 1933, con la llegada de Hitler al poder, Ernst emigró a Londres con su familia.
Puesto que en su profesión la movilidad era una costumbre, y él ya tenía experiencia con los viajes, se integró muy bien a la sociedad británica. Ernest Jones lo ayudó, pidiéndole que acondicionara un ala de su casa de campo. A Jones le pareció sumamente competente: "Su reconocimiento a la competencia de Ernst -subrayó Freud- es un bálsamo para mi corazón de padre. Lamento que mi otro hijo [Oliver], que está en Niza, no haya encontrado patria ni situación.-
En 1938, Ertist organizó la recepción a sus padres y su hermana Anna en Londres, instalando en 20 Maresfield Gardens una "Berggasse reconstruida" y deliciosamente acondicionada según sus planes. Él fue el ejecutor testamentario del padre, y el encargado de la publicación de sus obras, a la cabeza de la Sigmund Freud Copyright Ltd.
Cuando murió, Lucie ocupó su lugar, después de haber casi sucumbido a un intento de suicidio. Entonces, con llse Grubrich-Simitis, dedicó toda su energía al último proyecto de Ernst: la realización de un magnífico álbum ilustrado, el primero de ese tipo, consagrado a la vida de Freud, titulado Sigmund Freud. Su vida en imágenes y textos, que iba a ser traducido en todo el mundo.
Amigo de Francis Bacon (1909-1992), Lucian Freud se convirtió en uno de los pintores más importantes de la escuela neofigurativa inglesa, y realizó sorprendentes retratos de la madre. En cuanto al tercer hijo de Ernst, Sir Klemens Freud, recibió un título de nobleza, y tuvo una brillante carrera de político liberal y cronista radiofónico de temas culinarios.
Freud Eva
(1924-1944), nieta de Sigmund Freud
Nacida en Berlín, Eva fue la hija única de Oliver Freud y su mujer Henny. Emigró con ellos a Francia a fines del mes de abril de 1933. Después de una corta estada en París, siguió a sus padres a Niza, donde se inscribió en el liceo.
Para Sigmund Freud, que había sufrido tanto la pérdida de su nieto Heinerle (hijo de Sophie Halberstadt), Eva se convirtió en la deliciosa Evehen. Sabiendo que no volvería a verla, se mostró particularmente tierno con ella cuando recibió su visita, por última vez, el 24 de agosto de 1939.
A fines del verano de 1940 Eva conoció a un joven judío nacido en San Petersburgo de unos 30 años de edad. Cuando él decidió entrar en la Resistencia, ella se convirtió en su compañera. Para no dejarlo, se negó a emigrar a los Estados Unidos con sus padres, en 1943. Asistida por René Laforgue, con quien había comenzado un análisis, Eva se encontró muy aislada en Niza, donde, muy pronto, para sustraerse a las persecuciones antisemitas, se vio obligada a vivir con una identidad falsa. Ante un embarazo no deseado, se sometió a un aborto clandestino, seguido de una infección; atendida en Marsella en el Hospital de la Timone, murió de septicemia el 4 de noviembre de 1944, después de una prolongada agonía, en el curso de la cual pidió el sacramento del bautismo católico. Al volver de los maquis, el novio la hizo enterrar en el cementerio Saint-Pierre. En 1948 sus padres visitaron su tumba y, en 1962, volvieron a encontrarse con el novio y algunos de sus amigos.
Durante muchos años, la muerte de Eva Freud fue atribuida por la historia oficial a una epidemia de gripe. Un psicoanalista francés, Pierre Segond, reveló la verdad en 1993, a continuación de una extensa investigación realizada en el sur de Francia.
Freud Josef
(1825-1897), tío de Sigmund Freud
En el periódico vienés Neue Freie Press del 23 de febrero de 1866 aparece relatado el procesamiento a Josef Freud, por tráfico de billetes falsos: "Según la pericia del Banco Imperial Ruso de San Petersburgo, los billetes falsos hallados en posesión de Josef Freud fueron grabados a punta seca y litografía sobre papel ordinario, y son del tipo de los que inundan todos los mercados de Europa". Josef Freud fue condenado a diez años de cárcel.
En La interpretación de los sueños Sigmund Freud evoca la figura de ese tío malhechor en "el sueño del tío": "Mi amigo R. es un tío. Siento una gran ternura por él. Veo su rostro ante mí un poco cambiado. Advierto claramente una barba amarilla que lo enmarca.
Según Freud, Jacob consideraba a su hermano un imbécil, y no un mal hombre. Este asunto le provocó mucha pena, y al cabo de pocos días encaneció.
La historia ha suscitado múltiples interpretaciones, a veces bastante caprichosas, de los especialistas en la historia del freudismo.
Freud Julius
(1857-1858), hermano de Sigmund Freud
Nacido en Freiberg, Julius era el segundo vástago de Jacob y Amalia Freud, y el primer hermano menor de Sigmund Freud, que desde su nacimiento le tuvo fuertes celos. Julius murió a los 8 meses. En una carta a Wilhelm Fliess del 3 de octubre de 1897, Freud dice haber experimentado "malos deseos" respecto de ese hermano. Después de que muriera, sintió remordimientos y culpabilidad. Más tarde habló de su rivalidad con la hermana mayor, Anna Bernays. En esos días descubrió el conflicto edípico, es decir, que la rivalidad con el padre generaba deseos de muerte. En La interpretación de los sueños sostuvo que un niño pequeño cuyo hermano (o hermana) menor ha muerto puede, después del nacimiento de otro hermano, albergar el anhelo de que el nuevo rival sufra la misma suerte.
En 1917, en un artículo dedicado a la autobiografía de Goethe, "Poesía y verdad”, se refirió a esa cuestión., señalando que el poeta había experimentado un sentimiento idéntico en ocasión del nacimiento y la muerte ulterior de un hermanito.
Después de Freud, la cuestión del lugar del niño muerto en el grupo de hermanos ha sido objeto de una abundante literatura, producida sobre todo por psicoanalistas de niños.
Freud Kallamon Jacob
(1815-1896), padre de Sigmund Freud
Nacido en Tysmenitz, Galitzia oriental, provincia polaca incorporada a Austria en 1772, Jacob (o Jakob) Freud era el hijo mayor de una familia de comerciantes judíos que tenía en total cuatro hijos, entre ellos Josef Freud, cuya historia es ahora conocida. Fue Marianne Krüll quien sacó a luz en 1979 la genealogía familiar de los Freud, a continuación de Renée Gicklhorn y Josef Sajner. En este sentido, es interesante citar una carta de Sigmund Freud a Martha Freud del 10 de febrero de 1886, en la cual describe como sigue la tragedia de uno de sus tíos, llamado Abac: "Es comerciante, y la historia de su familia es muy triste. De sus cuatro hijos, sólo una hija es normal y está casada en Polonia. Un hijo es hidrocéfalo y débil mental; otro, que prometía algo en su juventud, se volvió loco a los 19 años, y una hija a los 20 años."
El apellido Freud, que significa "alegría" en alemán (Fretide), derivaba de Freide, nombre de la bisabuela materna de Jacob. La familia lo había adoptado en 1789, cuando el emperador José II promulgó una carta de tolerancia que emancipaba a los judíos y les reconocía los mismos derechos y privilegios que a los demás súbditos del Imperio. No obstante, esa carta los obligaba a adoptar un apellido, y por lo tanto a renunciar a la organización comunitaria.
Separado del jasidismo, la religión mística de sus antepasados, Jacob Freud fue un judío de la Ilustración, que adhirió a las ideas de la Haskalá poco después de su matrimonio con Sally Freud. Contrariamente a lo que diría su hijo, siguió apegado a los valores tradicionales del judaísmo y le transmitió a su prole una sólida cultura judía, haciéndoles leer la Biblia en la edición bilingüe ilustrada (hebreo-alemán) de Ludwig Philippsohn. Su primera esposa tuvo cuatro hijos, de los cuales sólo sobrevivieron dos: Emanuel Freud y Philipp Freud. En 1848, la pareja se instaló en Freiberg (Pribor), en la parte noroeste de la Moravia integrada al Imperio Austro-Húngaro, cuya población checa hablaba oficialmente el alemán. Negociante en textiles, poco dotado para el mando, Jacob no hizo fortuna en el comercio, y siguió siendo pobre toda su vida.
Después de un segundo matrimonio con Rebekka Freud, Jacob se casó en Viena, en terceras nupcias, con una joven de 20 años, Amalia Nathanson (Amalia Freud), originaria, como él, de una familia judía de la Galiztia oriental que hablaba fluidamente el ídish. Ella le dio ocho hijos, entre ellos Sigismund-Schlomo, el mayor, en 1856, que se haría llamar Sigmund.
En agosto de 1859 la familia se trasladó de Freiberg a Lcipzig, donde permanecieron algún tiempo, antes de instalarse definitivamente en Viena, en marzo de 1860, momento en que Philipp y Emanuel Freud, los dos medio hermanos de Sigmund, emigraron a Gran Bretaña.
Así como Amalia era una mujer enérgica y tiránica, de gran vivacidad de espíritu, Jacob era un hombre simple, tranquilo y aparentemente poco autoritario: "Optirnista inveterado -escribe Peter Gay-, al menos en apariencia, era un pequeño comerciante mal preparado para enfrentar la industrialización de su mundo. Simpático, generoso, de buena disposición, estaba íntimamente convencido de los dones eminentes de su hijo Sigismund.-
De modo que Freud fue el hijo querido de sus padres. Es decir que construyó una teoría subversiva de la familia patriarcal a partir de una familia atípica para la época, por los tres matrimonios sucesivos del padre, y a la vez casi "normal" desde el punto de vista afectivo. Si el psicoanálisis nació de la sensación de la declinación del patriarcado (experimentada por la sociedad vienesa a fines de siglo) y de un intento de revalorizar simbólicamente la figura del Padre, puede decirse que Jacob Freud fue la encarnación misma de la flaqueza.
Las relaciones de Freud con su padre fueron comentadas muchas veces, por el propio Freud, por sus discípulos y por historiadores o filósofos, entre ellos Henri F. Ellenberger, Ernest Jones, Max Schur, Jean-Paul Sartre (1905-1980), Carl Schorske, Marianne Krüll, Élisabeth Roudinesco, Peter Gay, Yosef Hayim Yerushalmi. Respecto de la teoría freudiana de la paternidad, hay que destacar dos acontecimientos principales. El primero se refiere al sentimiento de culpa del hijo (Sigmund) en el momento de la muerte del padre (Jacob). Se encuentra su huella en la correspondencia (1897) con Wilhelm Fliess. Al renunciar en 1897 a la idea de que en el origen de la neurosis estaba la seducción sexual del niño por el adulto, Freud confesaba su propia culpa: en efecto, había sospechado de su propio padre como seductor, y lamentaba amargamente que éste hubiera muerto antes de que él abandonara esa teoría.
El segundo acontecimiento se refiere a la diferencia entre la judeidad del padre y la del hijo. Es evocada en La interpretación de los sueños en la forma de un célebre recuerdo de infancia. Un día, cuenta el narrador, Jacob le relató al hijo una anécdota antigua, para demostrarle que los tiempos habían cambiado para bien. En otro tiempo, le dijo, un cristiano le había arrojado el gorro de piel al albañal, gritándole: -Judío, baja de la acera". El niño preguntó qué había hecho entonces, y el padre respondió: "Recogí el gorro”. A esa escena, que le disgustaba, el pequeño Sigmund opuso otra, más adecuada a sus aspiraciones: el episodio histórico en el cual Amílcar hizo jurar a su hijo Aníbal que lo vengaría de los romanos y defendería a Cartago hasta la muerte.
Este recuerdo contiene a la vez la posición débil del padre ante el antisemitismo, y el itinerario de un hijo que se atribuye la misión de revalorizar la función paterna mediante un acto de rebelión anibaliana. Desde esta perspectiva, no sólo había que superar al padre para convertirse en el héroe o el jefe de escuela de una nueva doctrina, sino también cambiar de cultura sin traicionar la judeidad: ése era por cierto el destino de los hijos de la burguesía comerciante judía del Imperio Austro-Húngaro, obligados a "desjudaizarse” para existir: es decir, adoptar la cultura griega, latina y alemana, la única capaz de sacarlos del gueto.
Freud Marie
Llamada Mitzi (1861-1942), hermana de Sigmund Freud
Nacida en Viena, Mitzi era el quinto vástago de Jacob y Amalia Freud, y la tercera hermana de Sigmund Freud. En 1886 se casó con un primo lejano de Bucarest, Moritz Freud, que falleció en 1920. Tuvieron cinco hijos, de los cuales uno nació muerto. La menor, Martha Gertrud, fue una artista dotada, que escribió libros ilustrados para niños. Padecía problemas de identidad, y no toleraba ser mujer, de modo que se hacía llamar Tom. Se casó con Jacob Seidmann, quien se lanzó al negocio editorial, fracasó y se suicidó en octubre de 1929. Un año más tarde, afectada por una depresión profunda, Martha se dejó morir en un hospital berlinés a la edad de 37 años. Tenía una hija de 7 años, Angela, la cual, con su abuela, quedó a cargo de Freud.
El 29 de junio de 1942, Mitzi fue deportada con sus hermanas Pauline Winternitz, llamada Paula, y Adolfine Freud, llamada Dolfi, al campo de Theresienstadt. Desde allí fue transportada el 23 de septiembre al campo de exterminio de Maly Trostinec, donde desapareció, sin duda asesinada en la cámara de gas al mismo tiempo que Paula.
Freud Martha
Nacida Bernays (1861-1951), esposa de Sigmund Freud
Nacida en Wandsbeck, cerca de Hamburgo, Martha era hermana de Minna Bernays y de Efi Bernays, el cual se casó con Anna (Bernays), la primera de las cinco hermanas de Sigmund Freud, y la única que pudo escapar al exterminio nazi.
Proveniente de una familia de estudiosos judíos, Martha era hija de Berman Bernays ( 1826-1879), quien fue comerciante antes de convertirse, una vez instalado en Viena en 1868, en el secretario de Lorenz von Stein, profesor de derecho y economía. El abuelo, Isaac Bernays (1792-1849), había sido el gran rabino de Hamburgo. En cuanto a los tíos paternos, Jacob Bernays (1824-1881) y Michael Bernays (1834-1897), fueron eminentes intelectuales. Primer judío de renombre en el ámbito de los estudios clásicos (la Grecia aristotélica y la Antigüedad tardía), Jacob fue también el primer judío practicante que obtuvo un puesto universitario (en Bonn) en la Alemania del siglo XIX. Michael, por su lado, enseñó literatura en Múnich y fue lector del rey Luis II de Baviera.
En las familias de obediencia religiosa estricta, las mujeres eran educadas de manera estrecha, y Martha no escapó a la autoridad de la madre, Emilie Philipp (1830-1910), una mujer llena de prejuicios, que se asemejaba a esas madres descritas por Freud y Josef Breuer en los Estudios sobre la histeria. Ya viuda desde 1879, ella se mostró hostil a la elección de Martha: el joven Sigmund no tenía fortuna ni posición social.
En abril de 1882, a la edad de 26 años, Freud conoció a Martha en una visita que ella le hizo a Anna, la hermana de él. La joven era morena, esbelta, pálida, reservada, con grandes ojos expresivos. Freud se enamoró de ella de inmediato, lo mismo que diez años antes de Gisela Fluss. Comenzó entonces a cortejarla según las convenciones admitidas en su ambiente social. El compromiso se celebró el 27 de junio de 1882. Un año más tarde, Martha dejó Viena para instalarse en Wandsbeck con la madre y la hermana Minna. Los novios vivieron separados durante tres años, hasta la fecha de su matrimonio, el 13 de septiembre de 1886. A lo largo de ese período, Freud escribió aproximadamente mil cartas a Martha; sólo un centenar de ellas se publicaron en 1960. Kurt Eissler, en efecto, custodio de los Archivos Sigmund Freud en la Library of Congress desde 1945, las vedó a los investigadores, y Harold Blum, su sucesor, siguió la misma política.
Martha era virgen en el momento del compromiso, y lo siguió siendo hasta su matrimonio, pero Freud había tenido al menos una experiencia sexual en su juventud, según se lo confió a Marie Bonaparte, quien se apresuró a anotar ese detalle en su diario íntimo, sin precisar la fecha, ni la naturaleza, ni la duración de dicha experiencia. Subsiste el hecho de que Freud se vio obligado durante cuatro años a someterse a un duro régimen de abstinencia, contentándose con intercambiar con su novia cartas y besos. Con la ayuda de Minna, ayudó a Martha a desprenderse de la influencia de la madre y sobre todo de las prácticas religiosas en las que estaba encerrada, y que él consideraba "pamplinas". Y sólo poniendo de manifiesto cierto disgusto aceptó una ceremonia religiosa de casamiento en Wandsbeck y recitar las respuestas en hebreo. Hay que decir que la ley austríaca, contrariamente a la alemana, no le dejaba otra opción. En el primer viernes que siguió a la boda, le prohibió a su joven esposa que encendiera las velas del sábado. Después trató de apartarla de la familia, para hacer de ella una burguesa modelo a su gusto. Y ella aceptó ese papel, que le convenía a las mil maravillas.
Martha era una notable mujer de hogar y una madre atenta a la que no le interesaban las cosas intelectuales: "En lo que concierne al psicoanálisis -dijo Anna-, mi madre nunca cooperó... Ella creía en mi padre y no en el psicoanálisis." En Martha eran visibles una calma y una suavidad que contrastaban singularmente con el carácter violento e intrusivo de Freud. En esto no se parecía a su hermana Minna, ni a Amalia Freud, la madre de Sigmund, aunque la amaba con mucha fuerza. Y en razón de esta diferencia Freud se felicitó siempre de haber realizado una buena elección: En este cruce, nos entendemos mejor -le dijo un día-. Dos seres parecidos como Minna y yo no habrían armonizado, y dos personas de carácter fácil no pueden atraerse una a otra."
Al contrario del padre, Freud fue un patriarca autoritario. Estrictamente monógamo, no era misógino como se ha dicho a menudo. Él consagraba una especie de pasión a las mujeres intelectuales y no conformistas, al punto de anudar con algunas de ellas (por ejemplo, Marie Bonaparte) relaciones viriles o fraternales. En su vida privada, adoptó algunos de los prejuicios victorianos de su época, sobre todo en lo concerniente a la educación de las niñas. También entró con frecuencia en contradicción con las tesis que él mismo desarrollaba en su doctrina, según lo atestiguan sus vacilaciones a propósito de la sexualidad femenina. Con Martha, durante su prolongado noviazgo, demostró unos celos y una posesividad dignas de los más célebres amantes románticos M siglo XIX.
Después M nacimiento de Anna Freud, su sexto vástago, Martha quedó agotada, y Sigmund, de apenas 40 años, decidió vivir en continencia. De modo que ese gran teórico de la sexualidad, que pasaba su tiempo observando la libido humana, se obligó a una abstinencia que contradecía sus propios principios terapéuticos. Esta actitud no carecía de relaciones con el gusto por la sublimación que él atribuía a uno de sus creadores preferidos: Leonardo da Vinci (1452-1519).
A partir de 1920, Freud se comportó con Anna como en otro tiempo lo había hecho con Martha. Sus celos respecto de la hija repetían sin duda los que había puesto de manifiesto durante el noviazgo. Sea como fuere, Anna fue la “hija del psicoanálisis" y tuvo que luchar en su infancia contra ese temible rival que le sustraía al padre; en efecto, Freud comparó el psicoanálisis con una mujer, en una carta a Stefan Zweig de julio de 1938, al final de su vida: "El análisis es como una mujer que quiere ser conquistada, pero que sabe que se la estimará poco si no opone resistencia".
Freud (Jean) Martin
(1889-1967), hijo de Sigmund Freud
Nacido en Viena, Martin fue el segundo vástago de Sigmund Freud y su mujer Martha, y por lo tanto el primero de sus tres hijos varones, anterior a Oliver y Ernst. Le pusieron esos nombres como homenaje a Jean Martin Charcot, pero lo llamaban Martin. Como sus otros hermanos, no fue circuncidado. En efecto, Freud se negó a imponer a sus hijos los ritos religiosos. Educado en la tradición de la burguesía vienesa, Martin habría debido convertirse en un patriarca.
Tiránico con sus hijas, Freud no fue autoritario con los hijos, y les permitió elegir sus destinos. No obstante, los tres fueron víctimas de la dureza de la época y del fin de la monarquía de los Habsburgo. Movilizados durante la Primera Guerra Mundial, humillados después por la derrota de 1918, que redujo a la nada al Imperio Austro-Húngaro y sus estructuras patriarcales, expulsados finalmente de Alemania y Viena por el nazismo, padecieron un destino difícil. Más abrumado que sus hermanos y hermanas por la imagen paterna, poco amado por la madre, que prefería a Oliver, Martin siguió dependiendo de la fortuna del padre, y después de su herencia, durante más tiempo que los otros.
Freud le dio un día una explicación a Carl Gustav Jung sobre la difícil relación de Martin con la madre. Esa relación, según Freud, era el resultado del conflicto que se había generado en la familia Bernays, sobre todo con Efi, hermano de Martha y esposo de Anna Bernays, la hermana de Freud: "Él [Martin] no es el preferido de la madre -escribió-, sino que, al contrario, ella lo trata de una manera casi injusta. Se resarce con él de su excesiva complicidad con su propio hermano, al cual [Martín] se parece, mientras que yo, cosa notable, compenso con él mi dureza respecto de la misma persona.-
En el grupo de hermanos, Martin tuvo que desempeñar el papel de hijo mayor, ocupando respecto de su hermana menor Anna el lugar muy paternal que en otro tiempo habría sido el de Sigmund Freud con su hermano menor Alexander. Igual que Anna, Martin sufría por su físico ingrato, y tenía celos de la apostura y el encanto de su hermano Oliver. Estaba dotado de un espíritu cáustico, gran inteligencia y una maravillosa capacidad para las bromas. Un día se disfrazó de astrólogo y se presentó en el domicilio del padre, quien le dirigió una mirada tan furibunda que el joven quedó petrificado. Al autor de El chiste y su relación con lo inconsciente no le gustaba ser objeto de tales burlas.
Con la excepción de Mathilde, todos los hijos de Freud padecieron dificultades de pronunciación, lo mismo que el padre en su infancia: “tenían un pelo en la lengua", como suele decirse. También ellos debieron recurrir a un fonoaudiólogo.
Cuando era estudiante, Martin se hizo sionista, adhiriendo a la Kadimah, organización de duelistas creada en 1883 para defender el honor de los judíos, y de la cual el propio Freud llegó a miembro honorario. Después de realizar estudios de derecho, Martin prefirió dedicarse a los negocios, lo que lo llevó a ocuparse de los del padre y, más particularmente, de la Verlag, la editorial del movimiento freudiano, cuyas finanzas ordenó. Administró muy bien el dinero de Freud, sobre todo en el momento de la toma del poder por los nazis en Alemania.
En 1919 se casó con Ernestine Drucker (de sobrenombre Esti), una fonoaudióloga con la que tuvo dos hijos: Walter y Sophie. Esti era una mujer emancipada que no se comportaba como las burguesas de Viena y, en particular, organizaba veladas teatrales. No le gustaba a Freud: él la encontró primero demasiado linda para entrar en la familia y, más tarde, la tomó por loca: "Su mujer [la mujer de Martini no está sencillamente chiflada por maldad, sino verdaderamente loca, en el sentido médico de la palabra", dijo. Ese matrimonio fue un desastre para Martin. Seductor, él coleccionaba mujeres, lo que exasperaba al padre: "En mi vida privada -le comentó un día a Marie Bonapartesoy un pequeño burgués, no me gustaría que uno de mis hijos se divorciara o una de mis hijas tuviera un enredo amoroso. Por lo demás, Freud fue a tal punto tradicionalista en lo concerniente a la educación de sus hijos, que les hizo creer, sin que Martha lo desmintiera, que los bebés nacían de repollos.
En mayo de 1938, Martin logró salir de Viena, mientras que su hijo Walter partía hacia Australia en un barco que estuvo a punto de no llegar a destino. En Inglaterra, Martin tropezó con muchas dificultades para ubicarse en una actividad. Se lanzó a la producción de artículos de tocador y de un dentífrico que fue comercializado con el nombre de Martin A. Después de la guerra se empleó como experto contable, y más tarde abrió una tabaquería, cuya trastienda estaba alquilada a un peluquero. En el momento de la celebración del centenario del nacimiento de Freud, contra la opinión de su hermana Anna, él escribió un libro de recuerdos lleno de anécdotas apasionantes sobre los diferentes miembros de su familia. Se acostumbró a desplazarse en una Vespa, y tuvo un accidente del que nunca se repuso verdaderamente. Murió en una casa del sur de Inglaterra, a la que se había retirado con su segunda esposa.
En cuanto a Esti, emigró con su hija Sophie. En septiembre de 1940 las dos llegaron en bicicleta a Niza, y después a París, para encontrarse con Oliver Freud y su familia. Allí Sophie conoció a Paul Loewenstein, su futuro esposo. Originario de Alemania, éste había estado internado en el campo de Milles, del que había huido. En julio de 1942
Sophie y Esti lograron llegar a Tánger, y a continuación se embarcaron con destino a Baltimore.
Considerada la---oveja negra de la familia---, Esti conservó el apellido Freud, y se instaló en Nueva York en un modesto departamento, donde continuó ejerciendo la profesión de fonoaudióloga. Su hija, Sophie Freud, sería asistente social y maestra en Boston. A menudo puso de manifiesto una actitud hostil hacia el freudismo.
Freud Museum
En 1938, después de la anexión de Austria por la Alemania nazi, Sigmund Freud se vio obligado a exiliarse en Londres. En el mes de septiembre de ese mismo año se instaló con su familia en 20 Maresfield Gardens, Hampstead, en una hermosa casa que su hijo Ernst Freud, arquitecto, refaccionó siguiendo el modelo del departamento vienés de 19 Berggasse. Allí pasó Freud el último año de su vida, y allí murió el 23 de septiembre de 1939. Su hija Anna Freud habitó en esa casa hasta su propia muerte en 1982, y en su testamento incluyó disposiciones para que después fuera convertida en museo.
En 1980, los Archivos Signiund Freud compraron el terreno y la casa, con recursos que la New-Land Foundation, creada por Muriel Gardiner, había puesto a disposición de Anna. En 1986 inauguró el Freud Museum. Abierto a los visitantes, que pueden ver allí el diván de Freud, su biblioteca, su colección de antigüedades, contiene también un riquísirno archivo: veinticinco mil documentos en total, que incluyen fotografías, cartas y fotocopias de manuscritos y correspondencia cuyos originales se conservan en la Library of Congress de Washington.
FreudOliver
(1891-1969), hijo de Sigmund Freud
Oliver era el tercer vástago de Sigmund y Martha Freud, y por lo tanto su segundo hijo varón, nacido en Viena después de Martin y antes de Ernst. Le pusieron ese nombre en homenaje a Cromweil (1599-1658), jefe militar y puritano que había condenado a muerte a un rey y derrocado a la dinastía de los Estuardos, proclamado la República y permitido que los judíos volvieran a Inglaterra. Freud admiraba tanto a Cromwell como a Alejandro Magno, Aníbal y Cristóbal Colón (1450-1506). Pero esa elección expresaba también su anglofilia, que se puede rastrear hasta la época en que sus hermanastros Philipp y Emanuel se instalaron en aquel país.
Oliver fue siempre el hijo preferido de la madre. De joven era un perfeccionista, apasionado por las cifras, la mecánica y el bricolage, pero nunca encontró una verdadera profesión, y siguió dependiendo económicamente del padre. A principios de la Primera Guerra Mundial, cuando fue movilizado, a continuación de estudiar ingeniería en el cuerpo civil, se casó con Ella Haim, una estudiante de medicina. Ella lo siguió a los Cárpatos, quedó encinta y abortó en marzo de 1916. En septiembre se divorciaron. Según Freud, ese divorcio se debió al carácter de la joven, incapaz de conciliar sus estudios de medicina con la vida de ingeniero de él". Después de la derrota de los imperios centrales, Oliver se instaló en Berlín. En esa época Freud analizaba a su hija Anna, pero en ningún momento pensó en hacer lo mismo con sus hijos varones. En efecto, en ese tipo particular de relación transferencial siempre se corría el riesgo de que el paciente fuera más hostil al progenitor del mismo sexo. Esto se había observado en la cura de Herbert Graf, realizada bajo la dirección de Freud por el propio padre del niño.
Cuando Oliver expresó el deseo de iniciar un análisis, se dirigió a Max Eitingon, que vivía en Berlín. Éste se excusó, por sentirse demasiado próximo a la familia. "Para mí es particularmente difícil ser objetivo -le dijo Freud-, porque él [0liver] fue durante mucho tiempo mi orgullo y mi esperanza secreta, hasta que apareció claramente su organización anal-masoquista [ ... ]. Sufro mucho rni sensación de impotencia. Finalmente fue Franz Alexander quien analizó al hijo de Freud, en 1921.
En 1923 Oliver se casó con Henny Fuchs, hija de un médico berlinés. La pareja sólo tendría una hija, Eva Freud. A pesar de una relativa felicidad conyugal, Oliver no logró una situación estable en Alemania. Viéndose obligado a emigrar en 1933, probó suerte en Francia, con su familia. Vivió durante algún tiempo en Bretaña, en la encantadora aldea de Saint-Briac, y después en París, donde no consiguió hacer pie. Arnold Zweig, que lo visitó antes de partir a Palestina, fue testigo de sus dificultades: -Pienso mucho en su hijo -le escribió a Freud- Tiene sentimientos demasiado generosos como para cargar con la adaptación a la vida [...]. Era casi conmovedor verlo poner de manifiesto un máximo de vida y calor al hablarme de sus años de guerra, igual que otros hombres de su generación, quienes advierten ahora que tienen que empezar todo de nuevo, en una época en la que están firmemente comprometidos con su manera de pensar."
En el curso del año 1934, después de una breve estada en París, Oliver partió a Niza, donde asumió la dirección de un comercio de fotografía. Cuatro años más tarde obtuvo la nacionalidad francesa. Con el dinero del padre pudo comprar una tienda, y se interesó en ese nuevo trabajo. En la región frecuentó a intelectuales exiliados de Alemania y Austria.
A partir de noviembre de 1942, después de la invasión de esa parte de la zona libre por las tropas italianas, Oliver y Henny tuvieron que pensar en una nueva tierra de exilio. Gracias a René Laforgue pudieron salir de Francia por España, cuando sus bienes ya habían sido confiscados en el marco de la política de "arianización" de las empresas judías. Emigraron a los Estados Unidos sin la hija. De novia con un joven militante de la Resistencia, Eva, en efecto, se negó a seguirlos, y más tarde murió en Marsella en circunstancias dramáticas.
Después de haber vivido el derrumbe de Austria, Oliver Freud escapó, como sus hermanos y hermanas, al exterminio de los judíos por el nazismo. Pero su fragilidad y suavidad no concordaron nunca con la dureza de una época que lo condenaba a un exilio perpetuo. Del otro lado del Atlántico no encontró el impulso necesario para una nueva existencia.
Freud Pauline
(1856-1944), sobrina de Sigmund Freud
Nacida en Freiberg cinco meses después que Sigmund Freud, Pauline era hija de Emanuel Freud y hermana de John (1855-?), compañero de juegos de Sigmund. Aparentemente Pauline padeció sordera y confusión mental. En una carta a Wilhelm
Fliess, Freud le contó que en su infancia, con Johri, a veces había tratado cruelmente a la pequeña.
En 1899, en un artículo titulado "Sobre los recuerdos encubridores---, narró en parte la historia de sus relaciones "de a tres", llamando a John y Pauline “primo" y "prima", y evocando entre líneas una escena de connotación sexual: dos niños le arrancan las flores a una niñita que tiene en la mano un ramo más lindo que el de ellos. Siegfried Bernfeld fue el primero en señalar, en 1946, que ese artículo contenía un fragmento autobiográfico sobre Gisela Fluss, y a la vez sobre la infancia de Freud. El texto fue después comentado por diversos autores, de manera más o menos caprichosa. En 1978, Marianne Krüll interpretó el recuerdo como huella de una escena de seducción que se habría producido hacia 1859: John y Sigmund, que entonces tenían poco más de tres años, habrían intentado "deflorar" a Pauline, o al menos mirar o tocar su sexo.
Freud Philipp
(1836-1911), medio hermano de Sigmund Freud
Nacido en Tysmenitz, Philipp era el hijo menor de Jacob Freud y su primera mujer, Sally Freud, nacida Kanner. Se instaló en Manchester con su hermano Emanuel Freud, donde se casó en 1873 con Matilda Bloomath, o Bloome (1839-1925), quien le dio dos vástagos: una hija, Pauline (1873-1951), que se casaría con Frederick Hartwig, y un hijo, Morris (1876-1938).
Compañero de juegos de Sigmund Freud, John Freud (1855-?), el hijo de Emanuel, lo llamaba "tío Philipp". Sigmund Freud hacía lo mismo. Lleno de humor y naturalmente cáustico, Philipp era a sus ojos un "hermano malo", al que no atribuía la misma autoridad que a Emanuel. Un día, Philipp sorprendió a Monika Zajic, la niñera a la que llamaban Nanie, mientras estaba robando. La hizo "encajonar" (poner presa), en el mismo momento en que Amalia Freud daba a luz a Anna (la futura Anna Bernays), hermana de Sigmund. Éste sufrió cruelmente la ausencia de su Nanie, que coincidía con la imposibilidad de ver a la madre. Buscó a Amalia (la madre) por todo el departamento.
Philipp abrió entonces un "cajón", para demostrarle que no estaba encerrada. En 1897, en su autoanálisis, Freud analizó ese episodio, explicándole a Wilhelm Fliess que él había tenido miedo de que también la madre hubiera sido "encajonada".
En su infancia, Freud sospechó que este hermanastro tenía relaciones sexuales con su madre, sólo un año mayor que Philipp. (En efecto, el patriarca, Jacob Freud, habría podido ser el padre de su tercera mujer, Amalia, y el abuelo de Sigmund.) En La interpretación de los sueños Freud hace una alusión vaga a esta angustia, al narrar un sueño en el que aparecen un personaje, Philippe, hijo de un conserje, que le revela la naturaleza del coito, y un objeto, la Biblia de Ludwig Philippsohn, antiguo regalo de su padre. En cuanto al tema del “cajón" como símbolo del vientre materno, habla de él en Psicopatología de la Oda cotidiana, atribuyendo la fechoría de la doméstica "encajonada" a un niño de tres años.
En 1978, Marianne Krüll dio por seguro que Philipp había sido el amante de su madrastra. Nada permite demostrarlo.
Morris Freud, hijo de Philipp, emigró a Sudáfrica en 1910, y murió en un accidente automovilístico. En cuanto a su hermana, Pauline Hartwig, de sobrenombre Polly, conservó las cartas que Sigmund Freud le escribió a su familia de Manchester, y sobre todo a su sobrino Samuel Freud (1860-1945), el hijo de Emanuel. El marido de Polly, Frederick, las legó a la biblioteca de la Universidad John Rylands.
La hipótesis de un segundo matrimonio de Jacob Freud fue formulada por primera vez en 1968 por Josef Sajner, y retomada por Marianne Krüll en 1979, a partir de documentos incuestionables, sin que sea posible precisar los hechos. Se ignora la fecha exacta del matrimonio de Jacob con Sally Kanner (de la que tuvo dos hijos, Emanuel, en 1833, y Philipp, en 1834), así como la de su matrimonio con Rebekka (respecto de la cual no se sabe lo que ocurrió, si acaso no murió entre 1852 y 1855).
Lo seguro es que Sigmund Freud ignoró siempre ese segundo matrimonio de su padre. En 1926, cuando el psiquiatra peruano Honorio Delgado le envió la obra biográfica que acababa de publicar sobre él, y en la cual mencionaba los tres matrimonios del padre, Freud le pidió que corrigiera "el error": "Mi padre sólo se casó dos veces, y no tres".
En 1979, Marie Balmary se entregó a frágiles especulaciones que intentaron "cristianizar" el destino de Freud en su relación con el padre. Balmary descubría -Una supuesta "falta oculta" de este último. Inventó que Rebekka se había suicidado saltando de un tren, y que Amalia Nathanson, la madre de Sigmund, ya estaba encinta al casarse con Jacob, el 29 de julio de 1855. Para fundamentar esta hipótesis se basó en el rumor de que Sigmund Freud habría corregido la fecha de su nacimiento: el 6 de mayo en lugar del 6 de marzo. Ahora bien, Sigmund Freud nació realmente el 6 de mayo de 1856, y nunca tergiversó esa fecha, como pudo establecerlo Renée Gicklhorn en 1969.
Freud Sally
Nacida Kanner, primera esposa de Jacob Freud, madre política de Sigmund Freud
De Sally Kanner sólo se sabe que se casó con Jacob Freud a mediados del año 1832, cuando él no tenía aún 17 años. Emanuel Freud, su primer hijo, nació poco después de ese matrimonio, y el segundo, Philipp Freud, un año y medio después. A continuación llegaron otros dos hijos, un varón y una niña, que murieron en la primera infancia.
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