Inhibición
Originalmente reservado por el uso francés al vocabulario jurídico, donde designa (generalmente en plural) la oposición a una defensa, el término «inhibición» fue incorporado a la neurología como transcripción del inglés, siguiendo la iniciativa de Brown-Sequart. Apunta al tipo de proceso cuyo estudio fue iniciado en 1845 por el descubrimiento, debido a los hermanos Weber, de la lentificación del corazón bajo la influencia de una excitación periférica del nervio vago, proceso que, según Claude Bernard, se explica por fenómenos de interferencia. Más tarde, y por extensión progresiva, la inhibición designará un rasgo común a afecciones neuróticas muy diversas: la suspensión de un proceso en estado naciente. El psicoanálisis, aunque heredero del concepto, está sin embargo lejos de haberle asignado, en relación con sus propias necesidades, una definición rigurosa.
Menos aún lo ha aprovechado en la delimitación de ciertos dominios originales de investigación, concernientes al sueño, el desarrollo, la melancolía, la creación, la ambivalencia, la transferencia y, de manera general, a toda traba interpuesta al despliegue de un proceso en estado naciente. Así, entre una y otra concepción, continúa una elaboración en la cual puede bosquejarse, de una manera muy aproximativa, una demarcación doble. Inicialmente, el modo como el sueño representa la contradicción, como traba a un desplazamiento físico. El sueño, escribió Freud en el capítulo de La interpretación de los sueños basado en el material y las fuentes del sueño, se sirve de la sensación de estar paralizado para indicar el conflicto de voluntades. Esto ocurre en los sueños de exhibición. En este caso, «según nuestro proyecto inconsciente, la exhibición debe continuar, y según las exigencias de la censura, tiene que ser interrumpida. Más en general, la sensación de no llegar a hacer algo sirve en el sueño para expresar la contradicción (Widerspruch), el no».
Segunda demarcación, terminal en la carrera de Freud. En efecto, en 1938, en una nota póstuma, Freud escribirá: «En reemplazo de la envidia del pene, identificación con el clítoris, la mejor expresión de la minusvalía fuente de todas las inhibiciones (Henunungen). Con ella en los dos casos, renegación (Verleugnung) del descubrimiento de que las otras mujeres tampoco tienen pene» (12 de julio de 1938). Y además, el 3 de agosto de 1938, «el fundamento último de todas las inhibiciones intelectuales y de las inhibiciones en el trabajo parece ser la inhibición del onanismo infantil. Pero quizás esto va más lejos: no se trataría de su inhibición por influencias exteriores, sino de su naturaleza insatisfactoria en sí. Siempre falta algo para que la descarga y la satisfacción sean completas... "esperando siempre algo que jamás llegaba"» (cita de Germinal de Zola).
Si bien estos puntos de referencia no bastan para sostener una construcción sistemática del concepto de inhibición, no dejan de designar la característica principal de las experiencias que parecen venir al caso. Además, de la primera tópica a la segunda, los empleos sucesivos del término nos remiten a los contextos diversificados de una condena al fracaso de la capacidad de producción (Leistungsfdhigkeit) del sujeto debida a la carencia de su relación con el Otro.
Desde el punto de vista clínico, un caso privilegiado es la melancolía. Pero la noción tiende igualmente a constituirse como complemento de construcciones puramente teóricas. En las cartas 46, 52 y 75 a Fliess, la referencia a la inhibición aparece en efecto asociada a la teoría de la represión, en la perspectiva de la estratificación de las capas de «inscripciones» en correspondencia con el desarrollo de las fuentes erógenas. Así, la carta número 46 encara el caso del exceso de excitación sexual en una de las capas como la condición de una inhibición en un estadio ulterior, por imposibilidad de transposición de la huella. De ahí la extensión del concepto a todas las formas de inhibición del desarrollo (Entwicklungshenunung) en los Tres ensayos de teoría sexual.
Un viraje decisivo se produce cuando en el análisis del Hombre de las ratas, es reconocida la posición central, en la génesis de la inhibición, del conflicto del amor y el odio, y el rol que en su determinación adquiere el concepto de pulsión. En efecto, si se encara la inhibición en relación con una distribución de la energía psíquica, la distribución de las cargas entre el dominio narcisista, y el objeto aparecerá como característica de los fenómenos de amor y odio, y el concepto de pulsión tendrá un valor operatorio privilegiado para designar la fuente energética a cuyo desplazamiento consagra el trabajo. En esta perspectiva se podrán sistematizar sobre todo los procesos de inhibición de la histeria de angustia (suspensión de la puesta en marcha agresiva de la pulsión), de la neurosis obsesiva (suspensión del proceso agresivo por amor), de la melancolía (vuelta de la agresividad contra sí mismo).
Pero lo mejor de las adquisiciones psicoanalíticas sobre la teoría de la inhibición será extraído por Freud de una fuente mucho más profunda: la construcción y la interpretación de las vicisitudes de la creación de Leonardo da Vinci. Sin duda el desarrollo de la segunda tópica tuvo que ver con ello. El interés de sacar partido de la segunda tópica en este caso se aclara bastante curiosamente con un episodio biográfico cuyo desconocimiento ha desvirtuado la comprensión de esta contribución fundamental de Freud. En efecto, lo que está en juego es la determinación de la inhibición por el superyó. Para ello se considerarán dos cuestiones. Por una parte, la génesis del deseo invocado por Freud en tanto que materia sujeta a inhibición, y por la otra, el texto mismo en el cual ese deseo se inserta. Desde este punto de vista, el conjunto de la investigación de Freud se encontró expuesto a la crítica inaugurada por Meyer Shapiro -y dócilmente retomada desde entonces-, en relación con el fantasma del buitre, considerado por Freud como esencial para la interpretación. Freud, en efecto, habría sido culpable de un error de traducción, al verter el italiano nibbio (que significa "milano") por el alemán Geier, que designa al buitre. Y este error comprometería al conjunto de la interpretación de Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci.
Pero se tendría que haber interpretado ese «error», acto fallido en verdad singularmente esclarecedor. Pues milano se dice en alemán Weihe, y esta palabra no es sólo el nombre del pájaro del que se trata, sino que también significa «consagración», y este segundo sentido nos remite al pasaje de Dichtung und Wahrheit [Poesía y verdad] en el que Goethe narra el episodio relativo a Frédérique Brion. «Después que una niña apasionada hubo maldecido y santificado mis labios (pues toda consagración hace ambas cosas), yo me abstuve, bastante supersticiosamente, de besar a una niña, por miedo a ejercer sobre ella alguna influencia fatal. Superé por lo tanto la voluptuosidad por la que el joven se siente acuciado a arrebatar a una niña encantadora este favor, que dice tanto de ella, o tan poco. Pero, en el seno mismo de la sociedad más decente, he aquí que me esperaba una experiencia penosa. Precisamente esos pequeños juegos, más o menos espirituales, que reúnen y unen un círculo joven y alegre, se basan en gran parte en las prendas, para cuyo rescate los besos tienen un valor que no es insignificante. Yo, de una vez por todas, me metí en la cabeza la decisión de no dar besos, y como una privación o un obstáculo excitan en nosotros una actividad a la cual no nos habríamos inclinado sin ello, puse todo lo que tenía de buen humor y habilidad en salir adelante, ganando más de lo que perdía a los ojos de la sociedad y para ella. Si, para rescatar una prenda, se pedían versos, por lo general se dirigían a mí. Yo siempre estaba dispuesto y, en esos casos, me las arreglaba para componer algún fragmento en alabanza de la dueña de casa o de una mujer que había sido particularmente amable conmigo. Si se me imponía un beso sin dejarme escapatoria, yo trataba de salvarme con un subterfugio, con lo cual también se contentaban, y como yo había tenido tiempo de reflexionar de antemano, encontraba en mi bolso algunas gentilezas: no obstante, las improvisadas siempre tenían más éxito que las otras.»
Ahora bien, el término utilizado por Goethe para referirse a esa consagración ambivalente que en adelante marca al beso, ese término es precisamente Weihe. Y resulta fácil comprender el acto fallido de Freud: al leer el italiano nibbio, le habría efectivamente dado por equivalente el Weihe con el que lo había familiarizado su interés por el pasaje citado de Goethe; sustituye entonces el Weihe (milano) por el alemán Geier (buitre), exponiendo uno de sus descubrimientos más profundos a la incomprensión de algunos de sus comentadores influidos por Meyer Shapiro.
No obstante, el Leonardo de Freud habría podido favorecer el aporte del análisis de la inhibición a una teoría psicoanalítica de la creación, del que Freud, por su parte, decidió abstenerse. La cuestión en este caso consistiría en seguir las vicisitudes de la categoría de la falta a través de las acepciones diversas que le confiere el desarrollo de la alteridad.
El mejor testimonio al respecto fue el de la definición del artista propuesta en 1914 en el artículo «Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico». Al derivar la creación artística de la comunidad que instituye entre los hombres la figuración de su respectiva carencia, es decir, de su dependencia singular con respecto al principio de realidad, Freud abre camino al análisis de las condiciones en las cuales el arte se revela capaz de remontar la inhibición, concebida como la sanción del narcisismo de la nostalgia.
Así se comprende que el estudio de 1924, Inhibición, síntoma y angustia, haya podido considerar la inhibición como síntoma, en tanto que ella cuenta con el yo para enmascararle al sujeto la angustia de su desamparo. El seminario de Lacan sobre la angustia, así como la representación borromea de la inhibición en el seminario R.S.L, confirmarán la fecundidad operatoria de estas anticipaciones freudianas.
Inhibición
s. f. (fr. inhibition; ingl. inhibition; al. Hemmung). Limitación funcional del yo, que puede tener orígenes muy diversos.
El psicoanálisis no trata solamente síntomas «positivos», en el sentido de procesos patológicos que vienen a injertarse en un funcionamiento normal (por ejemplo, obsesiones). También ha puesto en evidencia perturbaciones funcionales que se definen, de manera negativa, por el hecho de que una actividad no puede tener lugar. Estas perturbaciones funcionales, expresión de una limitación del yo, constituyen lo que se llama «inhibiciones».
El término inhibición se toma a veces en un sentido muy amplio: así, S. Freud recuerda que se puede dar el nombre de inhibición a la limitación normal de una función. Por otra parte, el síntoma mismo puede tener valor de inhibición, como en el caso de la parálisis motriz, que en ciertos casos de histeria impide la locomoción. Pero sin duda es preferible reservar el uso de este término a los fenómenos que implican una verdadera renuncia a una función, renuncia que tiene por sede al yo y de la que es un buen ejemplo la inhibición en el trabajo. En esta perspectiva se puede intentar una descripción más precisa: la función que un órgano cumple al servicio del yo se ve inhibida cuando su significación sexual se incrementa. «Cuando la escritura, que consiste en hacer correr el líquido de un tubo sobre una hoja de papel en blanco, ha tomado la significación simbólica del coito, o cuando la marcha se ha convertido en sustituto del pataleo en el cuerpo de la madre tierra, ambas, escritura y marcha, son abandonadas porque es como si se ejecutara el acto sexual prohibido» (Freud, Inhibición, síntoma y angustia, 1926). Aquí, dice Freud, el yo renuncia a ciertas funciones para no tener que emprender una nueva represión, para no entrar en conflicto con el ello. Otras inhibiciones están al servicio del autocastigo, como en el caso en que el yo renuncia a un éxito profesional, éxito que un superyó feroz puede prohibirle.
No es raro que, antes que enfrentar ciertas situaciones ansiógenas (salir de casa en la agorafobia, etc.), el sujeto se las arregle para evitar lo que podría confrontarlo con su angustia. Cuando las evitaciones se multiplican de manera demasiado evidente, cuando las inhibiciones tienden a limitar demasiado masivamente la actividad, la cura psicoanalítica aparece a menudo como un recurso indispensable.
Inhibición, síntoma y angustia
Obra de Sigmund Freud publicada en alemán en 1926 con el título de Hemmung, Symptom und Angst. Traducida al frances por primera vez en 1951 por Paul Jury (1878-1953) y Ernest Fraenkel con el titulo de Inhibition, symptôme et angoisse, en 1965 por Michel Tort, sin cambio de título, y en 1992 por Joél Doron y Roland Doron sin cambio de título. Traducida al inglés en 1927 por L. Pierce Clark (y otros), con el título de Inhibition, Symptom and Anxiety, en 1935 por H. A. Bunker, con el título The Problem of Anxiety, y en 1936 por Alix Strachey con el título de Inhibitions, Symptoms and Anxiety. Esta última traducción fue retomada con modificaciones por James Strachey en 1959.
En esta obra sin una verdadera unidad, y compuesta por reflexiones clínicas sobre diversos sujetos, Freud aborda en primer término la cuestión de la inhibición y el síntoma. Algunas observaciones, en particular sobre las inhibiciones alimentarias (bulimia, anorexia), fueron objeto de desarrollos considerables por los discípulos de Freud de todas las tendencias.
En medicina, el síntoma es un trastorno que remite a un estado mórbido; en cuanto a la inhibición, se la define en general como una limitación de la actividad emocional o fisiológica. Freud no se distancia de estas concepciones, pero las adapta a su doctrina. Define la inhibición como una limitación normal de la función del yo, y el síntoma como una manifestación (o un signo) de la modificación patológica de esas mismas funciones. El síntoma puede estar o no vinculado a una inhibición, y en general es el sustituto de una satisfacción pulsional que no se ha producido: lo mismo que el sueño y el acto fallido, constituye una formación de compromiso entre las representaciones reprimidas y las instancias represoras. Adopta formas particulares según el tipo de patología: conversión en la histeria, desplazamiento sobre un objeto externo en la fobia.
Freud distingue cinco funciones sujetas a inhibiciones: la función sexual, la alimentación, la locomoción, el trabajo social y las inhibiciones especializadas. La inhibición sexual masculina toma cuatro formas: impotencia psíquica, falta de erección, eyaculación precoz, falta de eyaculación. La inhibición sexual femenina se da esencialmente en la histeria (como la inhibición de la marcha). La inhibición en el trabajo remite tanto a la histeria como a la neurosis obsesiva.
Freud examina a continuación la perturbación de la función alimentaria; la caracterizan la inapetencia (anorexia) y, por otro lado, la intensificación del apetito (bulimia): "La compulsión a comer es motivada por la angustia de inanición; no obstante, esta cuestión ha sido poco estudiada. Conocemos el síntoma del vómito como defensa histérica contra la alimentación. El rechazo a la comida que se desprende de la angustia pertenece a los estados psicóticos (delirios de envenenarniento)."
La mayor parte de la obra está dedicada a la teoría de la angustia. Freud responde sobre todo a las tesis desarrolladas por Otto Rank en El trauma del nacimiento.
En lo que se denomina su primera teoría de la angustia (1896-1907), Freud asocia la génesis de la angustia con un coito insatisfactorio. Como lo señalan Jean Laplanche y Jean-Bertrand Pontalis, la angustia sería entonces Ia manifestación del hecho de que una cantidad de energía no es dominada.
En 1908, en su prefacio al libro de Wilhelm Stekel Los estados nerviosos de angustia y su tratamiento, Freud cambia de opinión, y relaciona la angustia con los fantasmas uterinos. Al año siguiente, en una nota agregada a La interpretación de los sueños, considera que el nacimiento es el prototipo del afecto angustia. Ésta es la idea que retoma Rank en 1924, haciendo del nacimiento un verdadero trauma. De la intensidad del trauma, y por lo tanto de la cantidad de angustia emergente en esa situación primordial, derivaría según él la evolución del sujeto hacia la normalidad o la patología.
En 1924, la discusión en torno al tema del trauma real reactivó el debate sobre la teoría de la seducción: ¿se debía entender que las neurosis y las psicosis eran generadas por choques realmente padecidos (abusos sexuales, violencias diversas, traumas de guerra, etcétera) o, por el contrario, había que sostener que los traumas estaban ligados a cuestiones psíquicas?
Freud tomó posición con respecto a Rank creando tres términos: 1) la angustia ante un peligro real (Realangst); 2) la angustia automática (automatische Angst); 3) la señal de angustia (Angstsignal). En el primer caso, la angustia del sujeto se caracteriza por lo que la motiva, es decir, un peligro exterior cuya causa es la inmadurez biológica del hombre; en el segundo, la angustia es una reacción a una situación traumática de origen social, reacción mediante la cual el organismo se defiende espontáneamente; en el tercer caso, es la reproducción en forma atenuada de una situación traumática experimentada primitivamente. La señal de angustia es entonces un mecanismo puramente psíquico que funciona como símbolo mnémico que le permite al yo reaccionar mediante una defensa.
Esta teoría lleva a tener en cuenta la realidad del trauma en el sentido rankiano, y a poner de manifiesto el valor paradigmático de la angustia ligada a la separación respecto de la madre. Permite también no atribuir al parto en sí mismo (la separación biológica) el valor de un trauma: "El hecho de que el hombre tenga en común con los otros mamíferos el proceso del nacimiento, mientras que posee el privilegio de una predisposición particular para la neurosis, no habla en favor de la doctrina de Rank. Pero la principal objeción es que esta doctrina planea en el aire, en lugar de basarse en una observación sólida. No disponemos de ningún buen estudio que establezca una relación incuestionable entre un nacimiento difícil y prolongado y el desarrollo de una neurosis."
Observemos que esta puesta a punto se había vuelto necesaria en 1926, en vista de que los psicoterapeutas norteamericanos habían tomado al pie de la letra las tesis de Rank, obligándolo por otra parte a él mismo a insistir en el aspecto "psicológico" del trauma: "Clarence Oberndorf, por ejemplo -escribe James Lieberman- cuestionó la teoría porque su propio nacimiento había sido particularmente traumático desde el punto de vista obstétrico: los fórceps le habían aplastado el cráneo, y durante meses osciló entre la vida y la muerte [ ... ]. En consecuencia, aconsejo el seguimiento de los niños nacidos en un parto difícil, para realizar un estudio al respecto."
En 1932, en las Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis, Freud terminó por darle la razón a Rank, subrayando que éste había tenido el mérito de introducir el concepto de la separación primera respecto de la madre.
Sean cuales fueren sus cualidades clínicas, Inhibición, síntoma y angustia es la obra más débil de Freud. Esto tiene que ver con su rechazo a vincular la cuestión de la angustia con los interrogantes de la filosofía moderna. En el prefacio, Freud introduce algunas afirmaciones muy generales acerca de la filosofía: "Soy hostil a la fabricación de visiones del mundo -dice- Queden ellas para los filósofos que sostienen abiertamente que el viaje de la vida es imposible sin un Baedecker que les proporcione informaciones sobre todas las cosas. Aceptemos con humildad el desprecio con el que los filósofos nos miran desde la altura de sus exigencias sublimes."
La noción de angustia, en el sentido de angustia existencial, fue mejor explicitada por Freud en textos que no abordan directamente ese tema: por ejemplo, "Lo ominoso". En ese texto de 1919, Freud llama Unheitnliche ("extraña-familiar”) a una impresión horrorosa que se relaciona con cosas conocidas desde mucho antes y desde siempre familiares". Esta expresión de extrañeza surge en la vida cotidiana y en la creación estética cuando los complejos infantiles reprimidos son despertados brutalmente. Se despliega entonces en varios temas angustiosos: el miedo a la castración, la figura del doble, el movimiento del autómata. Estas tres modalidades de lo extraño tienen en común el hecho de que reactivan fuerzas primitivas que la civilización parecía haber olvidado y que el individuo creía haber superado. En las figuras del doble y del autómata se duda de que un ser inanimado no esté vivo, y se piensa que un objeto sin vida está animado. En cuanto a la angustia de castración, se revela en las descripciones de cloacas, de vampiros, de miembros devorados o de cuerpos desarticulados, características de la literatura fantástica y del mundo del sueño.
Entre los herederos de Freud, fueron los fenomenólogos, por un lado, y por el otro los representantes de la escuela inglesa quienes, a través de la lectura de las obras de Kierkegaard y Heidegger, se cuidaron de vincular la angustia psíquica del hombre con su angustia existencial. El aporte de Jacques Lacan se inscribe en la misma perspectiva. Basándose en lo Uriheiniliche, demuestra en efecto que la angustia surge cuando el sujeto es confrontado a la "falta de la falta", es decir, a una alteridad omnipotente (pesadilla, doble alienante, inquietante extrañeza) que lo invade al punto de destruir en él toda facultad de deseo.
Instancia
s. f. (fr. instance; ingl. agency; al. Instanz). Toda estructura del aparato psíquico en las diferentes tópicas.
El ello, el yo, el superyó, la censura, etc., son otras tantas instancias diferentes.
Si los primeros textos de Freud proponen sobre todo una tentativa de descripción de diversos sistemas psíquicos separados (inconciente, percepción-conciencia), y una tentativa de registro de su situación «tópica», el término instancia pone el acento ya no en el punto de vista tópico sino en el punto de vista dinámico. Estas instancias, por ejemplo el superyó, ejercen una acción efectiva, y es determinante para el sujeto el conflicto entre instancias psíquicas.
Instancia
Al.: Instanz.
Fr.: instance.
Ing.: agency.
It.: istanza.
Por.: instância.
Alguna de las diferentes subestructuras, dentro de una concepción a la vez tópica y dinámica del aparato psíquico. Ejemplos: Instancia de la censura (primera tópica), instancia del superyó (segunda tópica).
En las diferentes exposiciones que dio de su concepción del aparato psíquico, Freud utiliza la mayoría de las veces, para designar sus partes o subestructuras, los términos «sistema» o «instancia». Más raramente se encuentran las palabras «organización» (Organisation), «formación» (Bildung) y «provincia» (Provinz).
El primer término introducido por Freud fue el de sistema; se refiere a un esquema esencialmente tópico del psiquismo, concibiéndose éste como una sucesión de dispositivos atravesados por las excitaciones, al modo como la luz pasa a través de los diferentes «sistemas» de un aparato óptico. El término «instancia» fue introducido en La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung, 1900) como sinónimo de sistema. Freud lo utilizó hasta en sus últimos trabajos.
Aun cuando estos dos términos se emplean a menudo indistintamente, se observará que «sistema» se refiere a una concepción más exclusivamente tópica, siendo «instancia» un término de significado a la vez tópico y dinámico. Así, por ejemplo, Freud habla de sistemas mnémicos), de sistema percepción-conciencia, y no de instancia en estos casos. En cambio, habla preferentemente de instancias para referirse al superyó o a la censura, en cuanto ejercen una acción positiva y no son simplemente atravesados por las excitaciones; así, el superyó se considera como el heredero de la «instancia parental». Observemos, por lo demás, que el término mismo «instancia» fue introducido por Freud en La interpretación de los sueños por comparación con los tribunales o las autoridades que juzgan acerca de lo que conviene dejar pasar.
En la medida en que es posible mantener tal diferencia, el término «sistema» correspondería mejor al espíritu de la primera tópica freudiana, y el de instancia a la segunda concepción del aparato psíquico, que es a la vez más dinámica y más estructural.
Instancia
El concepto de instancia fue introducido por Freud en el capítulo teórico de La interpretación de los sueños, al principio de su primera tópica, con el fin de ordenar las «regiones» del aparato psíquico que intervenían en el proceso de elaboración del sueño.
«Representaciones auxiliares que apuntan a conseguir una primera aproximación a algo desconocido», son los términos en que el capítulo VII de La interpretación de los sueños introduce de manera general las nociones destinadas, si no a «explicar, por lo menos a permitirnos comprender», en virtud de la organización y el funcionamiento del aparato psíquico, los procesos inferidos por análisis en los seis capítulos anteriores: en primer lugar, la noción de instancia, de la que Freud subraya así el carácter conjetural. Con su estilo expositivo habitual, tampoco deja de legitimar su empleo en la elaboración progresiva del problema presentado inicialmente como esencial para toda «psicología», es decir, para toda teoría del sueño: que el contenido del sueño no es solamente pensado, sino transformado en imágenes sensoriales a las que se presta fe y que uno cree vivir.
No obstante, la noción de instancia será retomada más tarde en un contexto diferente. En La interpretación de los sueños se recurre a ella para connotar las formaciones del inconsciente, el preconsciente y la conciencia, pero en el marco de la segunda tópica se extenderá al ello, el yo y el superyó. A fin de captar el alcance de esta evolución, resulta necesario aprehender de etapa en etapa los primeros momentos de su génesis, con mayor razón porque la comparación de estos dos empleos puede prepararnos para comprender el desarrollo de las tópicas freudianas en la topología de Lacan.
Volvamos entonces al problema planteado inicialmente, en cuanto se refiere, según nos dice Freud, al rasgo más característico del sueño: la transformación de los pensamientos del sueño en imágenes sensoriales. Paradójicamente, ésta sería para nosotros la vía más fácil de intentar una «explicación» del fenómeno. Ahora bien, en este caso «no existe hasta ahora ninguna noción psicológica bajo la cual podamos ordenar los elementos de base que se infieren del examen psicológico del sueño. Por el contrario, nos veremos llevados a formular nuevas hipótesis sobre la estructura del aparato psíquico y el juego de sus fuerzas, y debemos tener un gran cuidado en no extender nuestras conjeturas más allá de la primera articulación lógica, pues de lo contrario se volverían totalmente imprecisas».
Retengamos esta advertencia: el objeto de nuestra investigación, en definitiva, no podrá ser determinado adecuadamente, ni se prestará nunca a algo más que una demarcación alusiva. Además, La interpretación de los sueños concluye, en el último capítulo, con la afirmación del carácter incognoscible de la realidad psíquica.
De hecho, el enfoque no será parcial, sino indirecto; en esta perspectiva se ordenan progresivamente una serie de nociones con valor de representaciones auxiliares, y con cuya ayuda se construye el andamiaje del aparato psíquico: irreductibilidad de la escena del sueño a la escena representativa, noción de lugar psíquico, analogía del aparato psíquico con el emplazamiento puramente ideal del aparato óptico en el que se forma un bosquejo de la imagen sensible, representación del aparato psíquico como compuesto de «instancias», figuración de las instancias en forma de sistemas, orientación de los sistemas, orientación del aparato... La utilidad de esta enumeración se debe a que el lugar que en ella ocupa la instancia aclara su función: en el momento en que Freud introduce esta noción, el lugar psíquico ya ha sido caracterizado por analogía como el lugar donde se ha formado «uno de los bosquejos de la imagen sensible». Dicho «lugar» no es instituido por la noción de instancia; ésta le añade una nueva determinación, que se suma a la concepción del aparato psíquico, y aun queda por precisar esta determinación a la que en adelante habrá que atenerse.
Tanto en alemán como en francés la instancia se define como la sede de una autoridad competente, sobre todo en relación con las etapas sucesivas de un proceso, y también como el lugar donde se puede presentar un reclamo. En el empleo freudiano del término, se hace por lo tanto referencia a una función selectiva. Además, más tarde se opondrá la instancia que critica a la instancia criticada. En esta acepción, el significado de instancia se aproxima al que le confiere, en la prolongación de la enstasis [inspiración] aristotélica, la metodología de Bacon y de John Stuart Mill, para quienes el término designa una de las formas del procedimiento experimental en la administración de la prueba. No obstante, una función de este tipo no es representable; por ello Freud dará a la instancia un equivalente, «en atención a las necesidades de la figuración intuitiva» (Anschaulichkeit zuflebe), en la forma del sistema. En ese momento de la construcción, la instancia podrá encararse según una doble vertiente. En relación con el problema planteado inicialmente: uno de los bosquejos de la imagen sensible (es decir, esa imagen cuasi-sensible que es la imagen del sueño, y de la cual se trata precisamente de hacer comprender de qué modo actualiza el pensamiento del sueño), este bosquejo ha recibido una determinación «local», en la acepción de extensión psíquica. Desde este punto de vista, la función de su determinación «instancial» consistirá en conferir a la «localidad» un límite, representación de una eventualidad de selección, corte análogo a la línea de separación entre dos medios ópticos en una refracción.
El aparato psíquico es entonces concebido como la integración de las instancias así determinadas. Encaremos ahora ese aparato y las instancias que lo constituyen en relación con el proceso que tratamos de describir. Tenemos que poner en relación los momentos sucesivos de ese proceso (la conversión de los pensamientos del sueño en imágenes) con la «localidad» de la instancia. Ahora bien, la experiencia de la práctica aporta en tal sentido una sugerencia. El análisis de la histeria ha revelado a Freud que el «material» propuesto por la experiencia se ordena en tres tipos de series -longitudinal, concéntrica o en zigzag-; la construcción que intentamos del aparato psíquico parece recurrir igualmente a una representación ordinal, si es cierto que sus «partes, determinadas como instancias», se sitúan unas frente a otras limitadas por la función selectiva de una frontera. De tal modo se precisa la naturaleza del «espacio psíquico». Este espacio es un espacio de situación, un espacio ordinal, de la misma naturaleza que el espacio topológico, cuya elaboración ya había emprendido la matemática de la época de Freud, antes de que Lacan intentara su aplicación sistemática en el dominio del psicoanálisis.
Guiados por la experiencia, asociamos allí además una dirección. «Despiertos -escribe Freud-, rehacemos el camino que reunirá los elementos del sueño con los pensamientos del sueño; el trabajo del sueño se desarrolló en sentido inverso, y no es en absoluto verosímil que el camino pueda seguirse en los dos sentidos. Parece más bien que durante el día practicamos, mediante nuestras nuevas ligazones de ideas, unas especies de sondeos que tocan los pensamientos intermedios y los pensamientos del sueño alternativamente. Vemos de qué modo los elementos nuevos de jornada se intercalan en la interpretación, y también es verosímil que, pasada la noche, el aumento de la resistencia obligue a rodeos nuevos y más complicados.»
«El aparato psíquico tendrá entonces que concebirse de tal manera que en él sean representables esas relaciones de dirección. Podemos entenderlo, sea respecto de las partes del aparato, sea respecto del aparato en sí. Y en adelante disponemos de una primera armazón conceptual con miras a una formulación propiamente psicoanalítica del problema del sueño: gracias a la integración de las instancias de selección en un aparato orientado, se pueden introducir las dos nociones llamadas a sostener, con la reserva mencionada, una "teoría del sueño": la noción de regresión y la noción de censura sacan partido de la idea de la orientación del aparato psíquico para evocar la regresión, la actualización de los pensamientos del sueño en imágenes, mientras la censura confiere a la selección una comunicación dinámica o, si se quiere, convierte la frontera en barrera.»
En su prefacio a la traducción inglesa del libro de Freud sobre la afasia, Stengel procuró poner de relieve, siguiendo a Binswanger, las correspondencias que permitirían relacionar a Freud con la tradición evolucionista, en primer lugar la importancia que atribuye Freud al principio de des-involución de Jackson. «En el análisis de las funciones del aparato del lenguaje en condiciones patológicas -escribió Freud-, adoptamos el principio de Huglins Jackson según el cual estos modos de reacción representan casos de "retrogresión" funcional (des-involución) del aparato altamente organizado, y corresponden así a un estado anterior de ese desarrollo funcional.» De este principio Stengel deriva no solamente las tesis expuestas en el libro sobre la afasia, sino la prolongación que ellas iban a encontrar en el cuerpo mismo de la teoría psicoanalítica. No obstante, el intento encontró su límite en el hecho de que la comparación no concierne a los puntos más específicos del pensamiento freudiano. En estas condiciones, continúa en efecto el texto, «se ha perdido un ordenamiento asociativo (Assoziative Anordnung) de un nivel más elevado, desarrollado más tardíamente, mientras queda preservado otro, más simple y de adquisición precoz»: por lo que sabemos de la constitución del aparato psíquico en torno del concepto de instancia, la referencia general al principio de involución es probablemente menos esclarecedora para trazar un paralelo entre Freud y Jackson que el análisis de la noción de ordenamiento, y esto no sólo desde la perspectiva de Freud, sino también desde la de Jackson.
En efecto, si no podemos dejar de percibir entre líneas la concepción freudiana del aparato psíquico en los primeros textos de Jackson, es porque éste sólo otorga valor operatorio al principio de involución por medio de una representación orientada del aparato y de los procesos, prefigurando de este modo la elaboración por Freud del concepto de instancia. No se trata de que este recurso le sea propio: en la segunda mitad del siglo, la teoría matemática de las series es tan estrechamente solidaria, del movimiento general de las ideas y las técnicas, que en este sentido se podría ampliar indefinidamente la búsqueda de los «modelos» freudianos; la teoría de los «sistemas» en Avenarius constituye un ejemplo privilegiado, por la solidaridad que establece entre la defensa del organismo contra las tensiones excesivas, la fluctuación de los sistemas, globales y parciales, y la construcción en serie de los procesos y de su orientación. Pero este contexto difuso del pensamiento freudiano hace aún más preciosa la asignación, como diría Freud en otro dominio, de fuentes «específicas». Y en este caso la especificidad tiene que ver con el registro en que se puede llevar a cabo la confrontación, el del lenguaje.
Recordemos entonces, para empezar, con el principio jacksoniano de la dualidad, la anticipación de la «inscripción» freudiana: «La distinción entre palabra interna y palabra externa -escribe Jackson-, no se confunde con la que expresa la dualidad de funciones de las palabras (the dual service of words). Entre palabra interna y palabra externa hay sólo una diferencia de grado. Esa diferencia carece de alcance en comparación con la que concierne al inconsciente -subconsciente, reproducción automática de las palabras- y a la reproducción verbal subsiguiente, consciente y voluntaria. Sólo ésta da muestra de la palabra, interna o externa.
«Sea o no posible poner de manifiesto este género de dualidad, algo es seguro: nuestro paciente conserva la capacidad de empleo de las palabras, y sin embargo no utiliza ninguna en el registro de la palabra. La preservación de este uso de las palabras que no es uso de palabra (that service of words wich is not a speech use of words) es a veces concebida como preservación de una "memoria de los" vocablos, o de "ideas de los" vocablos. Pero como no hay memoria o "ideas de" vocablos si se hace abstracción del hecho de que se tienen vocablos, actual o potencialmente, es preferible decir que el paciente conserva vocablos que le sirven para otras vías que no son la de la palabra.»
Ahora bien, el principio de dualidad es también un principio de orientación, pero esta constitución afecta solidariamente la estructura del aparato psíquico y la estructura interna de las organizaciones simbólicas. Dicho de otro modo, la orientación que hace ley para los procesos, desde la extremidad inconsciente hasta el extremo consciente del aparato, le asigna a su organización, en cada una de las etapas de su trayectoria, una polaridad característica. Desde el primer punto de vista, la concepción de Jackson aparece entonces como la prefiguración de la polarización del aparato freudiano: «Considerando más precisamente la dualidad del proceso de verbalización cuya segunda "mitad" es la palabra, trataremos de demostrar que hay igualmente dualidad en la reviviscencia de las imágenes simbolizadas; que la percepción es el término de una etapa que comienza con la reviviscencia inconsciente o subconsciente de las imágenes, que son, en efecto, "símbolos-imágenes"; que pensamos no sólo con la ayuda de símbolos, comúnmente designados como vocablos, sino con la ayuda de imágenes- símbolos. Parecemos tener "facultades" de palabra y de percepción porque la palabra y la percepción son precedidas por una reproducción inconsciente o subconsciente de vocablos e imágenes.» Pero la polarización del aparato encuentra su contrapartida en la polarización de los procesos en sí, como lo muestra el ejemplo del sueño: «Un ruido suscita un sueño, pero sucede que el ruido, que en realidad obra en primer término sobre el soñante, aparece en posición terminal en el sueño que suscita. En todos los sueños provocados por excitaciones, presumo que la excitación transfigurada aparece en último lugar o más tarde que la excitación en sí. Y presumo que en una proposición como "el oro es amarillo", aparece primero la cualidad amarilla del oro, y no el oro en sí. Me parece que este modo de ver está en armonía con lo que se ha dicho del desplazamiento (transposición) de las sílabas en las fallas del afásico leve o del normal».
Pero también sabemos que le correspondió a Freud percibir esa nueva «conjunción de los astros», y con el solo fundamento de una experiencia: la de la resistencia.
Sólo entonces se constituirá el concepto de instancia, y todas las ideas que Freud tomó de otros o de él mismo revelarán su sentido: la resistencia se da su correlato en la censura; ésta promueve la cristalización de los sistemas; la línea de separación entre los sistemas consagra, con la asignación del punto de rebote de las series psíquicas, el valor operatorio del principio de «trayecto instancial».
Pero el problema consiste justamente en saber si la conexión de la experiencia con la construcción conceptual se produce aquí siguiendo un modelo estrictamente empírico, análogo al que dominaba la epistemología de la ciencia de la naturaleza antes de la crítica moderna de la observación, o si, por el contrario, esta experiencia analítica de la resistencia tiene títulos como para articularse con la estructura diversamente polarizada que sostiene su construcción. Se sabe que un primer elemento de la respuesta nos fue aportado, desde la época de los Estudios sobre la histeria, en el pasaje tan sugestivo donde Freud asimila el trabajo del terapeuta a una «penetración en dirección radial», mientras que el trabajo del paciente es comparado a una «extensión periférica». Dicho de otro modo, la experiencia que hace el analista de la resistencia es, según Freud, un proceso en sí mismo articulado y orientado de manera específica, cuyas conexiones con las regiones y vectores constitutivos de la representación del psiquismo están destinadas a dar forma al objeto propio de la teoría psicoanalítica.
Instinto
Al.: Instinkt.
Fr.: instinct.
Ing.: instinct.
It.: istinto.
Por.: instinto.
A) Clásicamente, esquema de comportamiento heredado, propio de una especie animal, que varía poco de uno a otro individuo, se desarrolla según una secuencia temporal poco susceptible de perturbarse y que parece responder a una finalidad.
B) Término utilizado por algunos autores psicoanalíticos franceses como traducción o equivalente del término freudiano Trieb, para el cual, en una terminología coherente, conviene recurrir al término francés «pulsión».
La concepción freudiana del Trieb como una fuerza que empuja relativamente indeterminada, en cuanto al comportamiento que origina y al objeto que proporciona la satisfacción, difiere notablemente de las teorías del instinto, tanto en su forma clásica como en la renovación aportada por las investigaciones contemporáneas (concepto de pattern de comportamientos, de mecanismos innatos de desencadenamiento, de estímulos-señales específicos, etc.). El término «instinto» tiene implicaciones claramente definidas, que están muy alejadas del concepto freudiano de pulsión.
Por lo demás, se observará que Freud utiliza en varias ocasiones el término Instinkt en sentido clásico (véase definición A), hablando de «instinto de los animales», de «conocimiento instintivo de peligros», etcétera.
Es más, cuando se pregunta «[...] si existen en el hombre formaciones psíquicas hereditarias, algo similar al instinto de los animales», no ve este equivalente en la pulsión, sino en aquellos «esquemas filogenéticos hereditarios» que son las fantasías originarias (por ejemplo, escena originaria, castración) (véase: Fantasías originarias).
Vemos, pues, que Freud utiliza dos términos que pueden contraponerse claramente, incluso aunque él no hizo intervenir de forma explícita esta oposición en su teoría. En la literatura psicoanalítica, la oposición no se ha mantenido siempre, sino todo lo contrario. La elección del término instinto como equivalente de Trieb no es solamente una inexactitud de traducción; además ofrece el peligro de introducir una confusión entre la teoría freudiana de las pulsiones y las concepciones psicológicas del instinto animal y de velar la originalidad de la concepción freudiana, en especial la tesis del carácter relativamente indeterminado del empuje motivante, los conceptos de contingencia del objeto y de la variabilidad de los fines.
Instinto
s. m. (fr. instinct; ingl. instinct; al. Instinkt). Esquema de comportamiento característico, en el mundo animal, de una especie, que varía poco de un individuo a otro, que es trasmitido genéticamente y parece responder a una finalidad.
Si Freud utiliza algunas veces el término alemán Instinkt para designar «esquemas filogenéticos hereditarios», usa en cambio el término Trieb para lo concerniente a los procesos tendientes a la conservación del individuo o de la especie. Este último término, traducido a veces también como «instinto» [por ejemplo en la versión española de las O. C. de Freud de López Ballesteros], se traduce más adecuadamente como «pulsión». Porque el término «instinto» corre el riesgo de hacer desconocer el carácter variable del objetivo, o la contingencia del objeto, en la sexualidad humana.
Sin embargo, J. Lacan, que acentúa la afinidad de toda pulsión con la muerte, retorna el término instinto en lo concerniente al «instinto de vida», forma inmortal de la libido que le es sustraída al ser viviente -y mortal- desde que está sometido al ciclo de la reproducción sexual.
Instinto
Durante mucho tiempo, a causa de una interpretación errónea se usó el término francés instinct (instinto) como equivalente del alemán Trieb. Las dos nociones, intencionalmente confundidas en la perspectiva de una integración biológica, han sido rigurosamente disociadas por Lacan, precisamente como consecuencia de su desaprobación de esta presentación del freudismo. En efecto, la pulsión se distingue fundamentalmente del instinto, en cuanto es propio de este último designar una configuración rígida que prefigura un tipo estable de comportamiento, mientras que la primera recubre las vicisitudes de una energía psíquica fundamentalmente móvil, y en particular los procesos de una sublimación cultural.
Más exactamente, la construcción del «destino pulsional» del sujeto pondrá de manifiesto su dependencia de las fluctuaciones de la relación de alteridad.
Una vez planteada esta distinción radical, se estará mejor ubicado para restituir a la noción freudiana de instinto su alcance original. Ella se muestra en su profundidad analítica en las últimas páginas del análisis del Hombre de los Lobos, donde se introduce la hipótesis de un «esquema filogenético» que el niño trae consigo al nacer y que, «semejante a las categorías filosóficas -escribe Freud-, tiene por rol clasificar las impresiones que a continuación aporta la vida». Se trata de «un precipitado de la historia de la civilización humana», del cual el complejo de Edipo, «que comprende las relaciones del niño con sus padres», sería «el esquema más conocido».
En efecto, en el caso del Hombre de los Lobos, «si se considera el comportamiento del niño de cuatro años frente a la escena primordial reactivada, e incluso se piensa en las reacciones mucho más simples del niño de un año y medio cuando presencio esa escena, cuesta descartar la hipótesis de que una especie de saber difícil de definir, algo como una presciencia, obra en estos casos en el niño. No podemos figurarnos en absoluto en qué puede consistir un tal "saber", no disponemos en ese sentido más que de una única pero excelente analogía: el saber instintivo, tan extendido, de los animales. Si también el hombre posee un patrimonio instintivo de este tipo, no cabe sorprenderse de que ese patrimonio se relacione en particular con los procesos de la vida sexual, aunque de ningún modo tenga que limitarse a ellos». La noción tendrá por otra parte un valor teórico de gran alcance: «Ese patrimonio instintivo constituirá el núcleo del inconsciente, una especie de actividad mental primitiva, destinada a ser más tarde destronada y recubierta por la razón humana, posteriormente adquirida. Pero, a menudo, quizás en todos nosotros, ese patrimonio instintivo conserva el poder de atraer hacia sí los procesos psíquicos más elevados. La represión sería el retorno a ese estadio instintivo, y de este modo, con su proclividad a la neurosis, el hombre pagaría su gran adquisición y atestiguaría además, con la posibilidad de las neurosis, la existencia del grado primitivo anterior instintivo. Y el rol importante de los traumas de la primera infancia consistiría en proveer a este inconsciente un material que lo preserve del desgaste durante la evolución posterior».
No obstante, si bien es cierto que «en diversas partes se ha hablado de ideas semejantes que subrayan el factor hereditario, filogenéticamente adquirido, de la vida psíquica, ha habido una inclinación excesiva a hacerle un lugar y a atribuirle importancia en psicoanálisis. Sólo los considero admisibles cuando el psicoanálisis respeta el orden de las instancias y, después de haber atravesado los estratos sucesivos de lo adquirido individualmente, encuentra al fin vestigios de lo que el hombre ha heredado». Sin duda se podrá conjeturar que Freud piensa aquí en Jung y en la hipótesis de un «inconsciente colectivo», cuyo lugar ocupa la persistencia de las huellas filogenéticas.
Institución
Definición
Institución: fr., e., i., institution; it. instituzione; a. Stiftung, Einrichtung. Del latín institutio, creación, formación, plan de una obra, enseñanza, método, sistema, escuela; doctrina, en Cicerón, Séneca, Suetorio; ciencia en Sidonio; forma sustantiva abstracta de institutus, instituido participio pasivo de instituir.
Sinonimia: Institución, estatuto la diferencia es que institución expresa una idea universal y estatuto una idea particular. Las instituciones son políticas, los estatutos sociales.
Instituir: Activo. Fundar, en la acepción de erigir algún colegio, universidad, etc. Establecer algo de nuevo, dar principio a alguna cosa. Del latín estare, estar permanecer, estatuir, fundar. El que establece ordena; el que instituye funda, Instituyente: participio activo de instituir, el que funda, el que enseña.
INSTITUCIÓN (institution): s. 1. Organización perdurable de algún aspecto de la vida colectiva (social, política, económica, religiosa), regulada por normas, costumbres, ritos o leyes. El término se usa en forma abstracta (por ej,, la institución del matrimonio), o muy específica para un club local particular, una orden religiosa mundial, un estado o gobierno, una prisión, una orquesta. En tanto que una organización se halla formada por personas, las normas de sus relaciones están definidas en forma relativamente independiente del individuo. 2. Los edificios que albergan una organización.
Origen e historia del término
Se podría decir que fue Aristóteles el primero, que en sus investigaciones, realizó un análisis sistemático de las instituciones. Cada uno de los libros de su "Política" contiene el análisis de diferentes instituciones. Los filósofos del siglo XVIII van a dar importancia a todo lo que revele las contradicciones de los poderes instituidos. Hegel no incluye la negatividad en la institución pues para él, el Estado está por encima de todos los conflictos. Marx va a ofrecer los elementos teóricos para pensar la crisis institucional, el proletariado es quien permite rendir cuenta del sistema. Freud vincula las funciones del yo con las de las instituciones sociales. Sus obras más vinculadas a este tema son "Totem y Tabú" en la que mostrará como se forma la institución originaria de la sociedad humana, y "Psicología de las masas y análisis del yo" en la que haciendo un estudio de la identificación y la formación del yo surge la importancia de la institución: "...La oposición de la psicología individual a la psicología social o de las masas .... pierde buena parte de su nitidez sí se la considera más a fondo .... En la vida anímica del individuo, el otro cuenta, con total regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y como enemigo, y por eso desde el comienzo mismo la psicología individual es simultáneamente psicología social en este sentido más lato, pero enteramente legítimo". La escuela kleiniana da su aporte en lo referente a que las instituciones sociales pueden describirse como mecanismos de defensa contra la angustia persecutoria y depresiva.
Diferentes corrientes
Análisis institucional: G. Lapassade y R. Lourau son sus principales exponentes. Sus antecedentes son la Psico-sociología, la Dinámica de Grupos, la Psicoterapia y la Pedagogía Institucional y el Socioanálisis de Van Bockstaele. Se propone propiciar los procesos auto-analíticos y autogestivos circunscriptos pero tendiendo a su expansión, hasta alcanzar una generalización. Conceptos básicos de esta corriente son Instituyente-Instituido-Institucionalización, Analizadores Históricos y Construidos, Demanda-Encargo, etcétera. Insistiendo particularmente en el Análisis de la Implicación, o sea en las resistencias económicopolítico-ideológico-libidinales de los agentes analistas a los procesos autogestivos durante las intervenciones. Propone un perfil de un intelectual implicado, a diferencia del intelectual partidario o comprometido. Como dispositivo de intervención tiene preferencia por la Asamblea General Permanente, en la cual lo no dicho está forzado a expresarse hasta sus últimas consecuencias transformadoras.
Definen institución como ciertas formas de relaciones sociales, tomadas como generales, que se instrumental izan en las organizaciones y en las técnicas, siendo en ellas producidas, re-producidas, transformadas y/o subvertidas. Viene de la noción de Psicoterapia Institucional elaborada por Lapassade desde 1940 y dice:..."el término institución es conservado a pesar de todas las dificultades que provoca... (es) sobre todo porque este término conserva en el propio uso el sentido que la etimología le da; su sentido activo de mantener en pie la máquina social y hasta de producirla (vertiente de lo instituyente) y también vertiente de lo instituido, no para significar el establecimiento sino porque la noción de lo instituido remite a formas universales de relaciones sociales que nacieron originariamente en una sociedad instituyente y que nunca son definitivas sino que por el contrario, se transforman y hasta pueden entrar en el tiempo de su ocaso." Se llegó a la idea de que las instituciones serían dispositivos instalados en el interior de los establecimientos y no los propios establecimientos: institución, grupo operativo, asamblea, equipos de trabajo, etcétera. Un concepto fundamental es el de "analizador" que es lo que permite revelar la estructura de la institución, provocarla, obligarla a hablar.
Sociopsicoanálisis: Fundado y desarrollado por Gérard Mendel. Articula la concepción del Psicoanálisis con la del Materialismo Histórico. El resultado es un abordaje político de considerable viabilidad. Toma del psicoanálisis la idea que los sujetos nacen en estado de indefensión, necesitando el cuidado de los otros para sobrevivir, articulándolo con los postulados del Materialismo Histórico, de que en un sentido colectivo, la experiencia universal de impotencia es producto de la distribución desigual de la riqueza, M resultado del trabajo, del poder y el prestigio, que aliena a quien produce esos valores. El ámbito de estudio de la experiencia de impotencia y los procesos patológicos es el lugar de trabajo, donde las vicisitudes de esa experiencia serán mejor comprendidas, siendo analizadas en sentido colectivo en el mismo lugar de producción. Sostiene que cuando se abordan los colectivos, se observa la vivencia de la experiencia de impotencia debido a las condiciones de trabajo alienado en el sistema capitalista. Esa experiencia de limitación genera en los sujetos un proceso regresivo de orden colectivo. Es una regresión del funcionamiento psicosocial o psicoinstitucional al funcionamiento psicofamiliar, en el cual los sujetos viven una vida predominantemente imaginaria en lugar de simbólica. La situación de su campo real se definirá en base a una situación arcaica por la que ya pasaron o vivenciarán la situación de trabajo como si fuese una reedición de una situación familiar arcaica, provocada por figuras fantasmáticas de su vida familiar. Sus reacciones estarán teñidas por la situación de impotencia infantil que los llevará a que se refugien en un mundo de fantasías. El colectivo institucional funcionará en ese registro, buscando soluciones mágicas, contraproducentes, que resultarán en un síntoma de la patología biopsico-social. El dispositivo de trabajo consiste en conformar grupos homogéneos en cuanto a las divisiones técnicas y jerárquicas, que elaboran informes escritos que serán elevados a los niveles superiores, de los que se recibirá respuesta. El objetivo es llevar a la socialización, democratización y al reforzamiento del yo político. Se trabaja exclusivamente en base a la recuperación del "acto poder" ligado al trabajo. Supone un movimiento de las clases institucionales para la recuperación del poder que se les quitó por el sistema de trabajo alienado del capitalismo. Mendel dice de la institución que es una microsociedad, que evolucionó hacia el logro de una nueva organización del trabajo, permitiendo el mejor desenvolvimiento de la personalidad social. La matriz de todos las instituciones sociales es la institución-producción-económica. Sólo si esta se transforma las otras instituciones sociales podrán evolucionar. La institución es un lugar de producción. Cada institución está dividida en niveles técnicos y de jerarquías. La estructura económica básica de los lugares preferenciales de producción de bienes materiales, en una sociedad como la nuestra, determina la matriz de todas las formas institucionales que la integran.
Esquizoanálisis: sus fundadores son Gilles Deleuze y Félix Guattari y sería la suma no totalizadora de saberes y haceres practicados por cualquier agente, en cualquier tiempo o lugar. Hacen una lectura de la realidad natural-histórico-social-libidinal y tecnológica las cuales son inmanentes es decir inseparables una de la otra. La esencia de lo real es la Producción Deseante, así lo real es constante e integralmente producido y puede distinguirse una producción de producción, una de registro-control y una de consumo-voluptuosidad. El proceso productivo de la producción puede ser pensado según la lógica que rige la esquizofrenia, la microfísica y la biología molecular. Es un funcionamiento absolutamente libre, infinito e imprevisible que consiste en conexiones y cortes de flujos energéticos entre unidades intensivas denominadas máquinas deseantes, cada una de las cuales es una singularidad irrepetible. Las máquinas deseantes se agencian sobre una matriz de gradientes energéticos llamados cuerpos sin órganos. Pero la producción de novedades es capturada por los estratos, territorios y equipamientos de la producción de control-registro que tiende a la repetición de lo mismo, colocada al servicio de una entidad centralizadora, totalizante, concentradora y acumuliva que varía según el modo de organización histórica de la producción de que se trate. En la actividad de control-registro predomina la antiproducción. Esta corriente comprende toda y cualquier actividad intelectual u otra práctica que intente liberar el proceso productivo-deseante-revolucionario, demoliendo las limitaciones del control-registro. El procedimiento para comprender a lo real, se compone de tareas negativas como la crítica y desactivación de los valores dominantes y otras positivas como propiciar el libre fluir de la producción y del deseo en la vida biológica, psíquica, comunicacional, etcétera.
Castoriadis, C.: define una institución como una red simbólica socialmente sancionada en la cual se articula junto a su componente funcional un componente imaginario lo que la institución presupone y entraña: la fijación y la difusión del 'producto' y del modo de operar en la colectividad; las 'propiedades' únicas y, por lo demás, inanalizables, que hacen que 'producto' y modo de operar sean participables para los individuos en general y los hagan capaces de participar en ello; la capacidad de la colectividad para reconocerlos como tales, fijarlos, conservarlos, transmitirlos, hacerlos variar y alterarlos. Todo eso implica inmediatamente un modo de ser de esa colectividad que no puede ya concebirse como natural, que debe ser instituido".
Corriente argentina: surge desde los psicoanalistas J. Bleger y F. Ulloa con aportes de E. Pichon Riviére con la necesidad de influir en las políticas de salud del país. Otros exponentes son G. Baremblitt y A. Malfé .
Bleger, J.: en las propuestas de diferentes ámbitos de trabajo del Psicólogo incluye la Psicología Institucional. Sus antecedentes fundamentales son los aportes de Pichon Riviére y Elliot Jacques. Toma del -Diccionario de Sociología" de Fairchild dos acepciones del término Institución: 1) configuración de conducta duradera, completa, integrada y organizada, mediante la que se ejerce el control social y por medio de la cual se satisfacen los deseos y necesidades sociales fundamentales, 2) organización de carácter público o semipúblico que supone un cuerpo directivo y, de ordinario, un edificio o establecimiento físico de alguna índole, destinado a servir a algún fin socialmente reconocido y autorizado. A esta categoría corresponden unidades tales como los asilos, universidades, orfelinatos, hospitales, etcétera. Así comprende a la institución en el segundo de estos sentidos e incluye los factores de la primera acepción. Toda institución tiene objetivos implícitos y explícitos (en el sentido de contenidos latentes y manifiestos) y su propia organización para satisfacer dichos objetivos. Las instituciones están sujetas a leyes de la estructura social y económica de la sociedad. Es imprescindible la mediación del ser humano para que dichas instituciones existan y a su vez ellas tienen un papel destacado en la estructuración de la personalidad. La institución forma parte de la organización subjetiva de la personalidad (toma este concepto de Politzer: lo sujetivo se refiere al sujeto, lo subjetivo a una parte de lo sujetivo). Institución "no sólo es instrumento de organización, regulación y control social, sino que al mismo tiempo es un instrumento de regulación y de equilibrio de la personalidad, y de la misma manera en que la personalidad tiene organizadas dinámicamente sus defensas, parte de éstas se hallan cristalizadas en las instituciones; en las mismas se dan los procesos de reparación tanto como los de defensa contra las ansiedades psicóticas (en el sentido de M. Klein). De esta manera si bien la institución tiene una existencia propia, externa e independiente de los seres humanos individualmente considerados su funcionamiento se halla reglado no sólo por las leyes objetivas de su propia realidad social, sino también por lo que los seres humanos proyectan en ella (por las leyes de la dinámica de la personalidad). Afirma que las instituciones y organizaciones son depositarias de la parte psicótica de la personalidad a diferencia de E. Jaques que dice que las instituciones sirven como defensa frente a ansiedades psicóticas. Es una lectura de la institución desde lo que Bleger llama el Psicoanálisis Operativo que define como un psicoanálisis aplicado, que se realiza fuera M contexto del psicoanálisis clínico con características especiales: a) se utiliza en quehaceres o instituciones en que intervienen seres humanos, en situaciones de crisis normales, b) la indagación de la dinámica inconsciente es para lograr la modificación a través de la comprensión, c) esta intervención se realiza a través de múltiples procedimientos, la modificación será una hipótesis ratificada o rectificada el] una operación circular observación, intervención, observación. Conceptos precursores de la idea de la institución como formadora de subjetividad.
Ulloa, F.: Se apoya en los trabajos de Pichon Riviére, Bleger, Bion y Jaques. Considera que la comprensión exclusivamente psicoanalítica del fenómeno institucional ofrece limitaciones. Cree que el término instituciones es ambiguo, pues tanto puede designar un proceso de institucionalización (con el sentido de racionalizar y estabilizar conductas inicialmente de predominio irracional), como designar una organización social con el alcance que habitualmente tiene este término, o sea un organismo con una geografía y una ordenación del tiempo y de las responsabilidades; con objetivos a alcanzar y medios racionales para tal fin. Que está regulada por un código y por normas de naturaleza implícitas y explícitas. La designación más adecuada parecería ser la de "organismos institucionales". Hace una diferencia de los distintos tipos de instituciones poniendo el énfasis en la situación en que se encuentra el hombre en cada ítem institucional y en la modalidad o figura patológica más frecuente para cada tipo de institución. Toma en cuenta las siguientes proposiciones: 1) Toda institución está organizada en base a tres distribuciones geográfica, tiempo y responsabilidad, son organismos que mantienen ciertas regularidades, 2) en estos organismos existen ciertos observables útiles para comprender su dinámica y abordaje, 3) diferentes movimientos que se dan en una organización institucional, comunicación y vínculo interno fantástico, 4) un movimiento resulta del interjuego de la integración o institucionalización frente a una tendencia de dispersión de sentido, 5) la existencia real e ideal de articulaciones cuyo funcionamiento y modalidad están regulados por las normas de la institución. Una articulación perturbada constituye una fractura, 6) la fractura favorece la depositación proyectiva de aspectos fragmentados del Self de los integrantes ligados a ansiedades paranoides y depresivas. Las no fracturadas favorecen la proyección de aspectos totales, cuya reintroyección refuerza la identidad del sujeto, 7) la proyección en las fracturas constituye el nivel latente, el nivel manifiesto o sintomático son los mecanismos de defensa frente al peligro de tener que reintroyectar lo proyectado en las fracturas, 8) la posibilidad de elaborar los conflictos arcaicos está centrada en la naturaleza del vínculo con la institución, 9) un objeto institucional puede ser abordado con metodología clínica adecuada, una técnica con el mínimo de fracturas en sí misma y la adhesión a un esquema teórico coherente. Las instituciones son organismos que reflejan, reproducen y modifican en diferentes grados las características esenciales del contexto social al que pertenecen. Esta perspectiva incluye tanto la estructura microsocial institucional como su entorno macrosocial. Las instituciones constituyen la materialización de un acuerdo entre uno o más grupos que la integran. La diferencia entre estos grupos surge de diferentes tipos de permanencia que unos y otros tienen en relación al ámbito institucional. El acuerdo puede romperse por las condiciones socioeconómicas del contexto y de las cuales la institución es un reflejo, transforman críticamente a las instituciones en un organismo insuficiente o un aparato de dominación, ya sea por causas más imputables a las modalidades y aspiraciones del grupo de mayor permanencia que empieza a jugar hegemónicamente, transformando esta permanencia en pertenencia privilegiada en detrimento de los otros grupos. Otra variable es la orientación ideológica de los responsables del poder. Considerando que las condiciones económicas dentro de una sociedad de clases determinan el tipo de institucionalización, cuando las decisiones están en los grupos de mayor permanencia-pertenencia lo prevalente será de naturaleza jurídico-normativo, endureciendo su carácter de dominación; en cambio si están en los grupos de menor permanencia, lo prevalente será lo ideológico manteniendo más el carácter de acuerdo. Su hipótesis es que "los hombres, de acuerdo al nivel de maduración que han alcanzado en el proceso de mismidad, privilegian dos tipos de vinculación con sus instituciones: o bien se destaca sobre toda otra motivación, la pertenencia institucional como un andamiaje a su precaria identidad, o bien por haber alcanzado un buen nivel en este desarrollo, tienden a privilegiar desde su autoestima y su autonomía el carácter instrumental de la organización más que la dependencia institucional. El desarrollo de esta línea psicoanalítica llega a advertir que el fetichismo absorbente del objeto institucional, en tanto porción de la realidad tomado como totalidad presente y futura tiene características que se pueden señalar como semejantes a las del fetichismo de la mercancía en esta sociedad de clases".
Bareniblitt, G.: define las instituciones como arborescencias de decisiones lógicas que regulan las actividades humanas, indicando lo que es prohibido, lo que es permitido y lo que es indiferente. Según su grado de objetivación y formalización, pueden estar expresadas en leyes (principios, fundamentos), normas o pautas. Toda institución comprende un movimiento que genera: el instituyente que da un resultado, el instituido; y un proceso de la institucionalización. Ejemplos de instituciones son el lenguaje, las relaciones de parentesco, la división del trabajo, la religión, la justicia, el dinero, las fuerzas armadas, etcétera. Un conglomerado importante de instituciones es por ejemplo el Estado. Para realizar concretamente sus funciones reguladores las instituciones se materializan en organizaciones y establecimientos. Los orígenes de las instituciones son difíciles de determinar. Se puede hablar de cuatro instituciones "fundantes" de las sociedades humanas. 1) Institución del lenguaje : la gramática es un conjunto de leyes, de normas que rigen la combinatoria de elementos fónicos, de unidades de significado en la lengua. Con esa combinación de elementos puede construirse un número infinito de mensajes que sea comprensible para cualquier hablante u oyente de esa lengua. El precio de su transgresión es la incomunicación dentro de ese universo humano. 2) Institución de las relaciones de parentesco: definen los lugares dentro de la familia. Prescriben entre que miembros se pueden realizar o no determinadas uniones y que vínculo de descendencia y alianza relaciona cada una de estas posiciones con la otra. 3) Institución de la división del trabajo: el trabajo humano está dividido según los momentos y las especificidades de cada tipo de producción y salario. Viene acompañada por una jerarquía que instituye diferencias de poder, prestigio y lucro no necesariamente justificadas por la importancia productiva. 4) Institución de la religión: regula las relaciones del hombre con la divinidad sobre natural o inmanente a la vida terrena. Existen comportamientos indicados o contraindicados. Las leyes cuando expresan la voluntad de lo instituido y se presentan como universales e invariables refrendadas por el Estado o la iglesia son apenas la justificación de la dominación explotación-mistificación. Cuando son provisorias y singulares y expresan la voluntad instituyente-organizante que se da sus propias leyes, son instrumentos formales, productivo-deseante-revolucionarias.
El INSTITUYENTE es un proceso movilizado por fuerzas productivo-deseantes-revolucionarias que tiende a fundar instituciones o a transformarlas, en este proceso de Institucionalización, es cuando se crean los INSTITUIDOS cumpliendo un papel histórico importante pues ayuda a ordenar las actividades sociales esenciales para la vida colectiva.
Malfé, R.: Al hablar de institución incluye discursos, prácticas y objetos instituidos. Toma la línea del psicoanálisis freudiano, así la intervención en una institución será esencialmente discursiva. La escucha analítica le permitirá interpretar, construir y hacer conciente aquello que estuviere provocando fallas y rupturas de la racionalidad instituida, como señalar aquello inconsciente que preside toda institución. Dice: "Sobre el escenario que se abre en cuanto un ámbito colectivo se constituye, sobre la 'escena pública' de una comunidad, un grupo o una organización cualquiera, se van articulando con minuciosa (aunque ciega) precisión los pasos de alguna de aquellas mismas secuencias argumentales que descubrió el análisis en otros contextos."
Desarrollo desde la perspectiva vincular
En el estudio de las instituciones el vínculo entre sus miembros y con el contexto social es un tema central. Freud toma la parábola de Schopenhauer: "Un helado día de invierno, los miembros de la sociedad de puercoespines se apretujaron para prestarse calor y no morir de frío. Pero pronto sintieron las púas de los otros, y debieron tomar distancias. Cuando la necesidad de calentarse los hizo volver a arrimarse, se repitió aquel segundo mal, y así se vieron llevados y traídos entre ambas desgracias, hasta que encontraron un distanciamiento moderado que les permitía pasarlo lo mejor posible". Y a partir de ella las dificultades del comportamiento afectivo de los seres humanos entre sí; que irá enlazando con temas como la identificación, el narcisismo, el narcisismo de las pequeñas diferencias, relaciones con la autoridad y otros que intervienen en el análisis de las instituciones. En cuanto a la relación del hombre con su contexto social plantea los logros y problemas con los que se encuentra el sujeto en la cultura humana, el saber y poder-hacer del hombre sobre la naturaleza, las normas para regular los vínculos y distribuir los bienes. Plantea como los vínculos entre los hombres están influidos por la satisfacción pulsional, como la relación con el otro es un bien en sí mismo si explota su fuerza de trabajo o lo toma como objeto sexual y como el individuo es virtualmente un enemigo de la cultura. Toda su obra da cuenta de la interrelación de los sujetos entre sí y con la sociedad. Pichon Riviére desde Freud y con los aportes de M. Klein, desarrollo su Psicología Social cuyo tema central es la dinámica de lo vincular con la permanente presencia del medio social. Defina vínculo como la estructura compleja que incluye al sujeto y al objeto, su interacción, momentos de comunicación y aprendizaje, configurando un proceso en forma de espiral dialéctica: proceso en cuyo comienzo las imágenes internas y la realidad externa deberían ser coincidentes.
Kaës, R.: Plantea que existen tres grandes dificultades para constituir la institución como objeto de pensamiento: uno tiene que ver con los fundamentos narcisistas y objetales de nuestra posición de sujetos comprometidos en la institución, el otro es no poder pensar la institución en su dimensión de trasfondo de nuestra subjetividad, las instituciones nos estructuran y sostienen nuestra identidad y la tercera es la institución como sistema de vinculación en el cual el sujeto es parte interviniente y parte constituyente. La institución es, antes que nada una formación de la sociedad y de la cultura, cuya lógica propia sigue.. la institución se opone a lo establecido por la naturaleza. Al cumplir sus funciones correspondientes, realiza funciones psíquicas múltiples para los sujetos singulares, en su estructura, su dinámica y su economía personal. Moviliza cargas y representaciones que contribuyen a la regulación endopsíquica y aseguran las bases de la identificación del sujeto al conjunto social; constituye el trasfondo de la vida psíquica en el que pueden ser depositadas y contenidas algunas partes de la psique que escapan a la realidad psíquica. La institución se funda sobre el doble status del narcisismo, singularidad, grupalidad, y sobre las formaciones intermediarias denominadas trans-psíquicas ya que sostienen la relación entre el sujeto singular y el conjunto: la identificación, los síntomas, defensas, ideales, el co-apuntalamiento, el contrato narcisista y el pacto de negación.
Perspectiva institucional
1958. J. y M. van Bockstáele inventan y difunden en Francia el término "Socioanálisis"
1960/65. Fundación del CAIP (Centro de Análisis Institucional y de Psicosociología) por Lapassade. Francia.
Fundación del GP1 (Grupo de Pedagogía Institucional) por Lapassade, Lourau, etcétera. Francia.
Fundación del GTPSI (Grupo de Trabajo de Psicología y de Sociología Institucionales) por Tosquelles. Francia. En una de las reuniones, Guattari propone el término "Análisis Institucional" para designar una corriente y diferenciarla de la "Psicoterapia institucional", corriente ésta última liderada por Tosquelles. Según Lapassade, el término "Análisis institucional" es acuñado por él mismo en 1962 junto al término "Pedagogía Institucional".
1966. Bleger, Psicohigiene y psicología institucional (Toda la impronta de Pichon Riviére).
Ulloa, Psicología de las instituciones: una aproximación psicoanalítica
Fundación del FGERI (Federación de los Grupos de Estudio y de Investigación Institucionales). Francia, con la participación de Tosquelles, Oury, Mannoni, Dolto, Laing, Deligny, Guattari y Lacan entre otros.
Basaglia, La institución negada.
1969. Fundación del grupo Plataforma Internacional.
Bleger, El grupo como institución y el grupo en las instituciones (Conferencia publicada en Temas de psicología (1972).
1971. Presentación orgánica M Grupo Plataforma Argentino
Presentación del Grupo Documento
Mendel señala este año como el de fundación de la corriente sociopsicoanalítica
Mendel, Sociopsicoanálisis I
Deleuze y Guattari, El anti-edipo.
Guattari, Psicoanálisis y transversalidad. Crítica psicoanalítica de las instituciones.
1973. Lourau, Lapassade y otros, Análisis institucional y socioanálisis
Grimson, Ulloa y otros, Nuevas perspectivas en salud mental. Instituciones y problemas
Lourau, El análisis institucional
1976. Malfé y Mazzuca psicoanálisis aplicado: un caso institucional
1978. Fundación en Brasil de IBRAPSI (Instituto Brasileño de Psicoanálisis, Grupos e Instituciones)
1979. Malfé, Sobresalto, pánico y angustia colectiva (Lectura psicoanalítica de hechos sociales)
Malfé, Los suicidios de Jonestown
1980. Malfé, Tres proyecciones para cernir el objeto de la psicología (psicoanalítica) en horizontes del psicoanálisis aplicado
Malfé, Psicología institucional psicoanalítica
Mazzuca, La posición del analista y el discurso de la institución
1982. Malfé, Psicología institucional psicoanalítica: superación del "obstáculo" organizacional
Mazzuca, Schlemenson, Karpf, Altschul y otros, Ensayos de psicología institucional
1986. Malfé, Pertinencia y actualidad de la noción de cultura para la psicología institucional
1988. Malfé, Espacio institucional
1989. Kaës y otros, La institución y las instituciones
Malfé, Fantasía e historia
Lipcovich, Edipo rey desde la perspectiva de la psicología institucional
Mezzano, Una comprensión de las prácticas desde la psicología institucional
1991.Fundación de Espacio Institucional. Buenos Aires
Altamirano, Lo imaginario como campo del análisis histórico y social
1993. Mezzano, Análisis crítico del texto "La quinta disciplina" de Peter Senger
Problemáticas conexas
Tiene muy estrecha conexión con conceptos del Psicoanálisis: análisis, analizador, identidad, imaginario, vínculo, teoría libidinal, implicancia, apuntalamiento, regresión proyección ansiedades y otros. Desde la Sociología conceptos como lo económico, lo político, lo ideológico. Desde la Dinámica de Grupo: dispositivo, grupo.
Intelectualización
Al.: Intellektualisierung.
Fr.: intellectualisation.
Ing.: intellectualization.
It.: intellettualizzazione.
Por.: intelectualização.
Proceso en virtud del cual el sujeto intenta dar una formulación discursiva a sus conflictos y a sus emociones, con el fin de controlarlos.
La mayoría de las veces, el término se toma en sentido peyorativo; designa, especialmente durante la cura, el predominio otorgado al pensamiento abstracto sobre la emergencia y el reconocimiento de los afectos y de los fantasmas.
El término «intelectualización» no se encuentra en Freud y, en el conjunto de la literatura psicoanalítica, hallamos pocos desarrollos teóricos acerca de este proceso. Uno de los textos más explícitos es el de Anna Freud, que describe la intelectualización en el adolescente como un mecanismo de defensa, pero considerándolo como la exacerbación de un proceso normal mediante el cual el «yo» intenta «controlar las pulsiones asociándolos a ideas que puede manejar conscientemente [...] »: la intelectualización constituye, según esta autora, «[...] uno de los poderes adquiridos n. generales, más antiguos y más necesarios del yo humano».
Este término se emplea sobre todo para designar una forma de resistencia hallada en la cura. Puede ser más o menos patente, pero constituye siempre un medio para evitar las implicaciones de la regla fundamental.
Así, un determinado paciente sólo presenta sus problemas en términos racionales y generales (ante una elección amorosa, disertará sobre las ventajas relativas del matrimonio y del amor libre). Otro, aunque evoca bien su historia, su carácter, sus propios conflictos, los formula desde un principio en términos de una reconstrucción coherente que incluso puede tomar del lenguaje psicoanalítico (por ejemplo, hablando de su «oposición a la autoridad» en lugar de referirse a las relaciones con su padre). Un tipo más sutil de intelectualización debe relacionarse con lo que K. Abraham describió en 1919 en Una forma particular de resistencia neurótica al método psicoanalítico (Über eine besondere Form des neurotischen Widerstandes gegen die psychoanalytische Methodik): algunos pacientes parecen efectuar un «buen trabajo» analítico y aplicar la regla, comunicando recuerdos, sueños, incluso experiencias afectivas. Pero todo sucede como si hablasen según un programa e intentasen comportarse como modelo de un analizado, dando ellos mismos sus interpretaciones y evitando así toda irrupción del inconsciente o toda intervención del analista, que se perciben como intrusiones peligrosas.
El término «intelectualización» reclama algunas reservas:
1) como muestra nuestro último ejemplo, no siempre es fácil distinguir este modo de resistencia del tiempo necesario y fecundo en que el sujeto da forma y asimila los descubrimientos anteriores y las interpretaciones que se le han suministrado (véase: Trabajo elaborativo);
2) el término «intelectualización» se refiere a la oposición, heredada de la psicología de las «facultades», entre lo intelectual y lo afectivo. Ofrece el peligro, una vez denunciada la intelectualización, de conducir a una valoración excesiva de lo «vívido afectivo» en la cura analítica, la cual se confunde entonces con el método catártico. Fenichel contrapone estas dos modalidades simétricas de la resistencia: «[...] el paciente se muestra siempre razonable y rehusa pactar con la lógica particular de las emociones; [...] el paciente se halla constantemente sumergido en un mundo oscuro de emociones, sin poder liberarse de él [...]» .
La intelectualización debe relacionarse con otros mecanismos descritos en psicoanálisis, principalmente con la racionalización. Una de las finalidades primordiales de la intelectualización consiste en mantener a distancia y neutralizar los afectos. A este respecto, la racionalización ocupa un lugar distinto: no implica una evitación sistemática de los afectos, pero atribuye a éstos motivaciones más plausibles que verdaderas, dándoles una justificación de tipo racional o ideal (por ejemplo, un comportamiento sádico, en tiempo de guerra, justificado por las necesidades de la lucha, el amor a la patria, etc.).
Intercambio
Definición
Circulación entre la nueva familia y las familias de origen, que introduce la regla fundamental de la cultura -prohibición del incesto- en el grupo familiar.
Origen e historia del término
Lévi-Strauss sostiene que la prohibición del incesto expresa el pasaje del hecho natural de la consanguinidad al hecho cultura¡ de la alianza, y que el dominio de la naturaleza se caracteriza por el hecho de que "sólo se da lo que se recibe". El fenómeno de la "herencia" expresa esta permanencia y continuidad.
En cambio, en el dominio de la cultura, el individuo "recibe siempre más de lo que da y al mismo tiempo da más de lo que recibe". Este desequilibrio se expresa respectivamente en los procesos de "educación e invención". Procesos inversos entre sí y a la vez, opuestos al de la "herencia". Por otra parte, el papel primordial de la cultura es asegurar la existencia del grupo como grupo y por lo tanto sustituir el azar por la organización. Así los intercambios matrimoniales y los intercambios económicos forman parte integrante de un sistema de reciprocidad.
La prohibición del incesto no sólo es una prohibición, sino también una prescripción: "el fenómeno fundamental que resulta de la prohibición del incesto es que a partir del momento en que me prohibo el uso de una mujer, que así queda disponible para otro hombre, hay en alguna parte un hombre que renuncia a una mujer que por ese hecho se hace disponible para mí ( ... )"
"El contenido de la prohibición no se agota en el hecho de la prohibición, ésta se instaura para garantizar y fundar en forma directa o indirecta, mediata o inmediata, un intercambio".
Las sociedades primitivas se organizan dualísticamente, esto es, constituyen un sistema por el cual los miembros de la comunidad se reparten en dos divisiones, generalmente exogámicas. Estas mitades están unidas por el intercambio regulado por el principio de reciprocidad. El intercambio implica donaciones recíprocas desmesuradas, dentro del cual el intercambio de novias es un paso más del proceso que hace que se pase "de la hostilidad a la alianza, de la angustia a la confianza, del miedo a la amistad". En las sociedades primitivas "el poilach" (donaciones recíprocas), abren todo un camino que remite a la simbolización.
Por lo tanto el intercambio es simbólico, porque sustituye al incesto. Lo fundamental es la prohibición del incesto que lleva a una división del grupo, lo cual posibilita a su vez el intercambio.
Finalmente, Lévi-Strauss plantea que el eje semántico endogamia-exogamia remite a la diferencia entre naturaleza y cultura. Por ello, aún las alianzas más endogámicas lo son sólo funcionalmente y constituyen un derivado de la exogamia, en tanto ponen en juego una prescripción acerca de cómo debe realizarse la alianza, quedando reservado el concepto de endogamia propiamente dicha al campo de la naturaleza.
Desarrollo desde la perspectiva vincular
El concepto de intercambio en el Psicoanálisis de las Relaciones Familiares, postula la fundación de la familia a partir de la relación de intercambio entre la alianza y las familias de origen, más específicamente la familia materna. El grupo familiar a través de la EFI (Estructura Familiar Inconsciente), funciona como mediador entre el sujeto y la cultura.
Si se considera a las fantasías originarias como enigmas fundamentales provenientes del tabú del incesto -el cual funciona como un axioma estructural- podemos afirmar que la EFI intermedia entre las fantasías originarias y el sujeto.
En este sentido el cuarto término de la EFI, presentifica lo reprimido proveniente de la cultura con relación a la prohibición del incesto. El dador de la mujer es el lugar estructural que da cuenta del intercambio constitutivo familiar, introduciendo la posibilidad de salida exogámica. El avúnculo tiene entonces una función de corte, ya que como dador permite la efectivización de la prohibición.
Así como en el campo de la antropología estructural, el principio de intercambio determina la organización de la Estructura Elemental del Parentesco, en el campo del Psicoanálisis Familiar, es condición para la constitución de la EFI.
Por otra parte, el concepto de intercambio en la economía intrapsíquica del sujeto muestra que el Psicoanálisis descubre a la mujer intercambiando hijos por falos simbólicos. La relación entre las cinco equivalencias que propone Freud en "Sobre las transposiciones de la pulsión, en particular del erotismo anal" están fundadas en la ecuación: niño=falo. Si bien esta equivalencia la introduce la mujer, también en el hombre dichas equivalencias constituyen su estructura intra-psiquica.
Es en este sentido que Massotta propone: "ser hijo de una madre es ser objeto de intercambio producido por la mujer, a saber: el falo de l |